Creer o no creer en la democracia
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Terminé el último artículo del 2024 deseando empezar este año con la energía renovada, el ánimo alto y la utopía esperando en el horizonte.
Caray, hay que reconocer que no ponen las cosas fáciles. El 2025 viene pisando fuerte, soberbio, con mala educación, y mucha ultraderecha frotándose las manos. Todo ello bajo la batuta de Elon Musk, el más rico de los ricos, que ahora quiere también influir en las democracias europeas con razonamientos tan sesudos y afectivos como: llamar “tonto” al canciller alemán, Scholz, “tirano antidemocrático” al presidente de Alemania, y “absolutamente despreciable” al presidente británico Starmer. Insultos decorados con mentiras, bulos, desinformación, exageración y mucho odio.
Parece que ser muy rico, y seguramente también inteligente, no significa tener educación.
Pero lo que es peor no son los insultos, sino el claro objetivo de desmontar la democracia. Porque Musk está jugando con el mundo como en un casino, apostando para obtener inversiones, tomando decisiones caprichosas y otras muchas no tanto como pensar en despedir a los ingenieros estadounidenses por ingenieros indios más económicos o intentar cerrar un acuerdo con Italia para un contrato de 1500 millones en satélites de seguridad nacional. Con la boca grande dice “boludeces” (ay, me encanta esta palabra y mucho más cuando la pronuncia Ricardo Darín) y con la calculadora negocia sus inversiones, mientras tanto, muestra esa mirada condescendiente y despreciativa sobre el resto de la humanidad. No existe quien pueda estar a su altura, por ello, además de su docena de hijos, algunos con nombres de robots de Starwars, ofrece su esperma como quien dona maná.
En fin, nunca pensé que la realidad pudiera ser un material cinematográfico tan cómico. Salvo que al ser real resulta terrorífico y distópico.
Porque los siguientes pasos son la rendición de Zuckerberg, con su Face y Meta, a eliminar cualquier control de verificación de bulos, mentiras e insultos. Porque “la libertad de expresión debe ser sagrada”. A veces me dan ganas de soltar la lengua, pero aún me funciona la parte del cerebro que me “humaniza”. Eso, y que también valoro mucho la afectividad, las emociones positivas, la capacidad de respetar al otro, …. Jo, si Musk lee este artículo, se partirá el culo de risa (afortunadamente no creo que la revista sistema le quite el sueño).
Así que 2025 empieza con la liberación de los “tecno-ricos”. ¿Para qué privarse de manipular, mentir, soltar bulos, hacer negocio con nuestros likes, generar polarización y conflicto cuando eso va bien para los beneficios empresariales? Sobre todo, para qué ocultarlo cuando todos sabemos que es eso lo que hacen. Pues nada, ¡caretas fuera!
Y llega el sheriff Trump. Resulta curioso, porque no ha habido incendios en las calles ni asaltos al Capitolio con hombres medio desnudos portando cuernos y escopetas como en 2021. Pero es que los demócratas del mundo tenemos un serio problema: creemos firmemente en las instituciones democráticas, en el voto sagrado de la ciudadanía, en lo importante de las reglas y las normas, en saber perder ante las urnas. Y es un problema, porque significa que combatimos social y políticamente con los brazos atados: no podemos insultar, ni mentir, ni utilizar las redes de forma torticera, ni deslegitimar los resultados democráticos, … No se trata de mandamientos religiosos, se trata de mandamientos cívicos democráticos.
O creemos en la democracia o no creemos en ella.
Y ese es el debate con el que empieza 2025.
El sheriff Trump viene a comprar de forma insultante Groenlandia a Dinamarca (por las buenas o …); a incorporar Canadá a los EEUU después de humillar a su presidente (ya dimitido) y a toda la nación; a retomar el control del canal de Panamá; a imponer una mayor cuota de pago para la OTAN; y a amenazar a quien se le ponga por delante con las formas bravuconas de un western americano.
¡Despierten!, que no estamos dentro de un “film estadounidense” de serie B. Esta es la realidad de 2025.
Porque, como bien publica la periodista Alejandra Mateo Fano, se está constituyendo NRx, el movimiento neorreaccionario que aboga por un gobierno de CEOs y magnates tecnológicos, con un fuerte desprecio hacia los derechos sociales, una defensa de los autoritarismos, un menosprecio por la sociedad civil, y una indiferencia contra la democracia que resulta inútil y molesta.
Bien, pues, como dije a finales de 2024, y pensando que estamos en la situación más preocupante e inestable desde después de la II GM, tenemos dos opciones: o la retirada o el combate democrático.
Recordemos al maestro y filósofo Ortega y Gasset: “es falso decir que en la vida deciden las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter”.
Pues carácter no nos falta, y mucho menos carácter democrático.
¡Bienvenido 2025!
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.