Los pasos que nos llevan
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Ayer me comentaba un amigo y colega que debería pensar en escribir con seudónimos. En su modo de verlo, en el PP tenían muy mal perder. Un mal llevar que siempre termina en mal traer. No pude menos que discrepar mostrando mi acuerdo; coincido en que llevan ya mucho tiempo bien perdidos con un mal perder. En todo caso, argumenté, ya empleo seudónimos. Es difícil adivinar quien es QK, Corín o Fidelis. Peor sería la literalidad y llamar Rue del Percebe 13 a Génova 13. En fin, prometí cuidarme para darle una oportunidad a que me liquide cualquier otro mal.
Suenan rumores de cambio de estrategia, táctica o quizás en la receta de la crème brûlée. Lo están valorando desde todos los ángulos agudos. Un consejo, aunque parezca contradictorio, los cambios deben evaluarse desde todos los ángulos obtusos. Aunque les parezca agudo, es un ángulo estrecho de miras. Murcia aparte. Volviendo al meollo, es bien sabido que en Percebe 13 nunca piden crema catalana de postre desde que intentaron deconstruirla en natillas, con canela y muchas galletas. La ultraderecha está ahí para cuando haga falta, así que la pregunta de trabajo en el PP es ¿dónde vamos que nos quieran más? ¿A las vascongadas?
Por lo pronto a buscar la consistencia cognitiva. Lo habitual en el PP es que los medios de comunicación a media luz y los pseudomedios en el ángulo oscuro cubiertos de barro (no es cosa mía, Gustavo Adolfo así lo hubiese querido, dejándolo con su puño y letra claramente escrito en el viento) difundan canos por un tubo. A esto le sigue por detrás PP y Vox peinando canos. El Congreso más que cámara parece peluquería tanto peinar canos y hacerlo permanente-mente. Y todo para cepillarse al gobierno.
Tanto peinar canos que era obvio, como dice mi amigo argentino imaginario exilado en España ya desde su nacimiento, que Feijóo terminaría peinando la pareja peinando canas. Y así, entre cano, canas y Nacho se desarrolla la estrategia del PP. Por cierto, estoy a un paso de marcarme un Blasco Ibáñez (el de Rue del Percebe no, el otro) con un “Cañas y barro”. Madrid lo merece y hasta puede que lo necesite. No más cañas ni barro, que ya van bien servidos. Digo algo de caña.
Viven algunos en una permanente confusión entre tácticas y estrategia. El PP no tiene estrategia. Su supuesta estrategia es la suma de todas sus tácticas, reduciendo su lógica al día a día. Lo que se diría “La manta al coll i el cabasset” y tira para la rueda de prensa a decir que no, que sí, pero no así o simplemente no tú no. Quien llame estrategia a esto es muy muy agudo.
En política, como casi siempre en la vida, no se desanda el camino. Cada paso lleva al siguiente que te deja donde estas. Feijóo llegó una primavera con el subidón_subidón aupando al PP a muchos ciudadanos que se encontraban chapoteando en un charco sin rivera. Fue un “Tenemos chica nueva en la oficina. Que se llama faralá y es divina”. Y en primavera todo nace y crece, sobre todo cuando se abona por la jardinería demoscópica creativa. Ahora faralá está prejubilada aunque sigue siendo adivina. Aquí una reflexión de ángulo obtuso. ¿Cómo es posible la precariedad metodológica que habita en Percebes 13? ¿están realmente en manos de un powerpoint argumental? ¿les vale la pregunta “espejito mágico quién es el más bonito” contestada mediante descuento por pronto pago? Al lio. Sin embargo “las botas hechas para caminar” (aquí va música, preferentemente These boots are made for walkin’) se desgastan y estropean. Cada paso táctico deja su huella y no es “reseteable”. Ahora su líder, aunque su cabello haya regresado al blanco y negro del Nodo, no da para más color.
Aquí la confusión se la atribuyo a la sustitución de la máquina de escribir por el teclado. Antes estaba evidente. Ibas por la mitad del folio, la cosa no rulaba y no había otra. Dale al rodillo, hoja fuera y vuelta a empezar. Una jodienda, sobre todo escribiendo con dos dedos y pulgar. Tocaba borrón y cuenta nueva. Un Casado en versión PP. Muy importante que no pase de nuevo y se debe ayudar a que no pase. Algo habría que hacer, como abrir una cuenta en change.org para pedir firmas solicitando al PP que no lo cambie. Tres años “de reloj” son muchos minutos para trabajos de pico de oro y pala de estiércol. Aunque los hibernen, el próximo cartel siempre parecerá un remake con los actores originales. Y sin embargo, cualquier esperanza de gobierno progresista futuro pasa por salvar a Feijóo.
Feijóo es el mejor candidato (digo de los partidos progresistas) y es una obligación moral cuidarlo y protegerlo. Mimar la táctica Corín, que a la par de autodestructiva es inmejorable. Con los vientos demoscópicos favorables (para qué están los amigos y los contratos si no para darte el buen trato que te hace pasar un mejor rato) continúa la incordia del CIS, cuyas mediciones les suena como mosquito al oído en una siesta de verano: “¿y si es que no? ¿y si tanto “figura” pagado de sí mismo, y también por mí mismo…” De no ser porque lo prohíbe mi fe (en la ciencia), mis creencias (metodológicas) y una lamentable falta de arbitrariedad demoscópica, ya les daba yo diez puntos de ventaja sobre cualquier rival. En su defecto puedo enviarles una revista de “Playboy”, un calendario de bomberos o una suscripción a Electomanía para que mantengan el ánimo levantado. A Playboy y Electomanía se les va la mano con los filtros y el Photoshop, pero es necesario por el papel satinado que usan. Lo recuerdo en julio, era por julio, cuando aprieta la calor, en la proa Titanic, con cien encuestas por banda, vientos demoscópicos en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido… confín.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.
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