El bochorno del debate político
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Siempre me resulta un poco bochornoso escribir sobre las actuaciones vergonzosas que se realizan en política. Y me genera cierto apuro por dos razones: una, porque yo también he estado en política con debates parlamentarios broncos, donde resulta muy difícil inhibirse a un ambiente caldeado y polarizado; dos, porque no me considero apta para criticar las actuaciones de los demás, aun no siendo ejemplarizantes.
Aún así, no puedo evitar estar preocupada. Muy preocupada.
El ambiente que vemos del parlamento español no es edificante. Ni siquiera podríamos decir que es “política”, un ejercicio público tan antiguo como la sociabilidad del ser humano: una herramienta que organiza nuestra convivencia.
El parlamento español se ha convertido en un barrizal, en un insulto permanente, en una crispación desbordada, en un juego de suma cero, en la aniquilación del adversario, en intentar destruirlo todo (incluida la confianza en el sistema democrático).
Lamentablemente, no es la primera vez que sufrimos este ambiente. Suele producirse cuando el PP está en la oposición. No es ni más ni menos que la estrategia electoral que el PP ha utilizado y utiliza. Lo vimos cuando había que acabar con Felipe González a toda costa, donde se emplearon a fondo, no solo el PP con Aznar a la cabeza, sino también medios de comunicación de la derecha (acuérdense de las entrevistas posteriores que concedió Luis María Ansón, director entonces del ABC, explicando la estrategia de derrotar a Felipe). Lo vimos de nuevo cuando Zapatero llegó al gobierno, y como se utilizó el terrorismo, ETA y todo cuanto estuviera a su alcance para denostar al presidente Zapatero (incluido el ataque a sus hijas, a la imagen de dos adolescentes, que deberían haber dejado al margen de tales sarcasmos).
El PP es así. Una dirección política con el colmillo retorcido, que rezuma continuamente venganza, que utiliza la estrategia permanente de la confrontación más vil, y para quien todo vale, sobre todo, embrutecer y ensuciar el debate político bajo el prisma de que así, metidos en el fango, “todos salimos salpicados”.
Y, ¿qué hacer?
Pues no soy quién para dar consejos. Porque resulta complicado no defenderse cuando atacan a tu familia, cuando difaman o acusan sin pruebas, cuando no se muestran argumentos sino insultos, cuando el parlamento se convierte en un barrizal. No es fácil permanecer impasible o mantener las formas de educación correcta.
Lo que ocurre es que entrar en la pelea “cuerpo a cuerpo” denigra todavía más al parlamento, envilece a quien debate y, sobre todo, no es garantía de éxito.
El PP no frenará su “acoso y derribo”, porque está con el colmillo afilado, frotándose las manos, pensando en lo poco que le queda para ganar. Y está dispuesto a destruir a quien haga falta.
Pero el PSOE no puede seguir ese nivel de debate. Debe medir mejor sus fuerzas y su estrategia. Sé que no es fácil. Pero se pueden hacer debates duros e incisivos, al mismo tiempo que se aportan argumentos, razones y datos. Tampoco soy ingenua y no pienso que las buenas maneras sean motivo para que una gran parte de la ciudadanía distinga entre un partido u otro. Eso no va a ocurrir, porque el ambiente social está ya a niveles de alta polarización.
La política y la sociedad se retroalimentan. Así pues, que el PSOE no crea que su buen hacer le puede llevar a la victoria. El problema es que tampoco se lo garantiza caer en la continua provocación del PP.
De su forma de hacer política dependerá la calidad del parlamento y la confianza de muchos (no de todos) ciudadanos.
Y ya sé que todo esto es mucho más fácil de decir desde fuera que de hacer cuando estás en medio de un debate político. Por ello, tomen esta reflexión desde la más profunda preocupación.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.