El debate convertido en un cruce de navajas dialécticas
- Escrito por Roberto R. Aramayo
- Publicado en Opinión
Los minutos de platino (Sánchez) y cobre de un falso debate, convertido en un simulacro por las calumniosas naderías de Feijóo.
Para consolarme un poco voy a empezar por el final. Me refiero al minuto de oro que Sánchez convirtió en platino. Un mensaje claro y concibo, cargado de convicciones y propuestas, que solicitaba el voto para consolidar las cosas bien hechas, porque los errores han sido reconocidos y asumidos. Impecable. La cara de Vallés era un poema . El nada imparcial moderador era un poema. Quien había oficiado como mayordomo del aspirante no pudo hacer nada para inclinar la balanza de su lado y advirtió la sideral diferencia entre ambos minutos. A Feijó le tocó cerrar y se puso nervioso al ver que no podía igualar algo tan bien preparado. Se pasó bastante del tiempo y fue una pena que no le dieran cinco minutos más, porque hablar de seguido no es lo suyo, al no tener nada propositivo que decir. Así se cerró el funesto simulacro de un falso debate, que fue más bien un cruce de navajas dialécticas.
Aprendimos todo cuanto no debe ser un debate serio. Fue la primera vez que se confió a una cadena privada y no no se compartió la emisión con otros medios. La moderación brilló por su ausencia y el favoritismo suplantó a la imparcialidad profesional. Feijó supo neutralizar las habilidades dialécticas de Sánchez con una estrategia imparable, si nadie la reconduce. Hizo descarrilar el debate sacando a colación cuestiones inconexas, comparaciones absurdas y gráficos manipulados. Recitó su monólogo como un papagayo y rehusó responder a preventivas muy sencillas, como la del importe de su sobresueldo. Quizá le avergüence decirlo porque sea una cantidad pequeña o prefiera ocultarlo por lo contrario. Poca transparencia puede ofrecer quien rehuye apuntar ese dato.
Vinimos a un clon masculino de Ayuso. La mejor defensa es el ataque y al principio desarboló a su contrincante con muletillas como la de no se ponga nervioso, déjeme hablar y otras por el estilo. Era lo único que llevaba preparado. No permitía que se respondieran o matizaran sus planteamiento. El actual presidente del gobierno perdía permiso a los moderadores para contestar, pero no encontró el amparo de ningún árbitro, porque no lo había. Feijó podía haber explicado cómo pensaba derivar el sanchismo y mejorar la gestión política de los últimos cuatro años, con una pandemia y un conflicto bélico de por medio. Sin embargo se limitó a denigrarlo y describir un país a la deriva, pese a la buena imagen del presidente Sánchez en Europa por unos datos que apuntan una recuperación digna de aplauso y encomio.
Recurrir una vez más al terrorismo etarra para suplir la carencia de argumentos resultó escalofriante. Se recordó en secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, recreándolo mórbidamente como alguien maniatado y muerto por un tiro en la nuca. Feijó sabe que lo de Txapote hizo fortuna y caló en la gente. Que Bildu apoyara la revalorización de las pensiones le parece intolerable, al tener las manos manchadas de sangre. Votar al partido socialista parece ser un voto contra España y reivindicativo del terrorismo. Mucha gente ha hecho suyo ese discurso. El clima social y la convivencia han mejorado mucho en Cataluña, porque se ha logrado decantar ideológicamente al bloque nacionalista, pero ese resultado da igual, si Yolanda Diaz promete hacer una consulta.
Me había hecho falsas ilusiones al pecar de ingenuo. Creí poder asistir a la defensa de dos modelos políticos diferentes, cual son la socialdemocracia y el neoliberalismo. Craso error. No hubo un duelo dialéctico en el que se pretendiera refutar los argumentos del adversario, sino un lanzamiento de dardos y calumnias que suplían a los datos. La verdad es que ponía mal cuerpo. Supone tanto como dinamitar la democracia deliberativa. Quítate tú que ya me pongo yo. Así se resume todo lo que dijo Feijó. Acertaron sus asesores al no exponerle demasiado. En un plató diferente y con un formato serio le hubiera ido bastante peor. Su minuto de oro lo convirtió en cobre y ni siquiera rozó la plata. Ojalá hubiese hablado más.
Roberto R. Aramayo
Profesor de Investigación en el IFS- CSIC (GI TcP) e Historiador de las ideas Morales y Políticas. INconRES (PID2020-117219GB-I00) / RESPONTRUST (SGL2104001) / ON-TRUST CM (2019HUM5699) y PRECARITYLAB (PID2019-105803GB-I0)
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