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Criterios de la censura en el primer franquismo


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

En el artículo de Rosa Añover, “La censura cinematográfica en el primer franquismo” (Historia 16, nº 213, 1994, págs. 12-18) se nos explican una serie de cuestiones relacionadas con los criterios de la censura franquista, aspecto fundamental para saber en qué se basaban los censores para hacer su trabajo. Queremos sacar algunas ideas de su lectura para compartirlas con los lectores de El Obrero.

Los censores se atenían a dos bases en su cometido. En primer lugar, tenían que seguir lo dispuesto en la legislación pertinente sobre lo que había que censurar y con qué criterios. Pero, además, en segundo lugar, se basaban en la aplicación práctica desarrollada al respecto.

En relación a la legislación, hay que observar que en los primeros años del franquismo no hubo normas que establecieran los criterios que guiaran el trabajo de los censores. La primera norma no se dio hasta 1965, en una Orden de 9 de abril de ese año. Pero de forma extraoficial sí había códigos y normas que habían sido elaboradas por los censores. En mayo de 1937, la Junta de Censura de Salamanca, en plena Guerra Civil, estableció unas instrucciones que debían regir a los censores. Pero hubo modificaciones en los criterios de la censura cada vez que hubo un cambio de gobierno, por la evolución de la Segunda Guerra Mundial y por la presión exterior sobre el régimen franquista cuando terminó este conflicto. A partir de 1945, coincidiendo con el giro católico del gobierno y la pérdida de influencia de la Falange, en consonancia con la realidad internacional, la censura se centró más en cuestiones religiosas y morales, sin olvidar nunca, evidentemente, el criterio político.

En 1946, Francisco Ortiz Muñoz, uno de los censores de guiones, redactó una especie de código sobre criterios y normas morales en el cine, basado en el código moral norteamericano, y también en lo expuesto en la Carta Encíclica del papa Pío IX sobre los espectáculos públicos. Pero, hay que insistir, en que era un código extraoficial, lo que provocó una verdadera incertidumbre a los cineastas porque no sabían a qué atenerse.

Estas observaciones nos hacen pensar que, partiendo de algunas cuestiones fundamentales en lo político y en lo religioso, adivinamos una posible arbitrariedad en función de la personalidad y circunstancias específicas de cada censor.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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