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Déjà Vu

La actualidad es tan efímera como el presente. En la sección Déjà Vu recuperamos textos de antiguas publicaciones progresistas a modo de propuesta para la reflexión. Pasado y presente intercambian sus realidades. El hoy se analiza desde el ayer donde la dialéctica se constituye en el devenir mismo de la realidad.

El control obrero

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Suponemos en el convencimiento de todos los compañeros que asisten a este Congreso, que esta ley de Control obrero es la necesidad más imperiosa que hoy debe sentir la clase obrera organizada; buena prueba de ello ha podido ser para nosotros la tenaz y sistemática oposición de la clase capitalista a su promulgación. Y por ello estimamos que el Congreso debe declarar de extremada urgencia la promulgación de la ley de Control obrero.

España, su Constitución, y los socialistas

(Tiempo de lectura: 13 - 25 minutos)

Señores diputados, al hablar, consumiendo un turno de totalidad, en nombre de la minoría socialista, lo hacemos para fijar la posición del partido ante la Constitución que va a ser objeto de examen; lo hacemos impelidos por una necesidad: la de decir públicamente cuál es la razón de nuestro pleno acatamiento al proyecto de Constitución que va a ser objeto de debate. No vamos, en nuestra intervención, a hacer un análisis de lo que pudiéramos llamar instrumentación jurídica de las Instituciones de la nueva Corporación que vamos a estructurar mediante la ordenación constitucional que vamos a dar al Estado, sino que nos vamos a limitar exclusivamente a unos comentarios sobre las directrices políticas de esa Constitución.

Los avances del socialismo

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“…como todos los socialistas, son comunistas; pero no al estilo del bolchevismo ruso, que utiliza los procedimientos de encarnizada violencia para imponerlo, sin tener en cuenta que la evolución de la conciencia de los hombres es indispensable para llegar a estructurar la sociedad del porvenir. Nuestros compañeros eran la destrucción de la civilización, civilización que los partidos burgueses se consideraban obligados a defender.

El camino del socialismo

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“El Socialismo sigue su camino con una potencia vital que en vano tratarán de destruir las fuerzas sociales hostiles. Ya hemos resistido ofensivas vigorosas y hemos vencido con el empleo de una táctica de mera resistencia, sin apelar a los recursos ilícitos y desesperados de nuestros adversarios. Y eso que con frecuencia hemos tenido que defendernos en un medio absolutamente desfavorable, creado por los Gobiernos y los grandes órganos de opinión, que en varias ocasiones han creído llegada la hora de la muerte para el Socialismo y han desencadenado una furiosa ofensiva contra él. Eso ha ocurrido con la monarquía, y en mayor o menor grado tal vez ocurra en algún momento con la República. Tras las efusiones exageradas de cariño pueden venir reacciones de desafecto inmotivado e injusto; pero si nosotros sabemos velar para la conservación de nuestra fuerza moral, si no nos desnaturalizamos ni nos arriesgamos en empresas superiores a nuestras fuerzas; si no perdemos, en suma, la cabeza, saldremos victoriosos de esas posibles crisis lo mismo que hemos salido de otras más graves, y saldremos animados de los mismos entusiasmos y la misma fe en la República y de los mismos deseos de servirla. Lo mejor sería, sin embargo, que no hubiera que pasar por esas crisis; pero ello no depende solamente de nosotros.”

De una entrevista realizada a Besteiro en El Sol, y recogida en El Socialista, en junio de 1931 (número 6963).

La jornada laboral

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“Nuestro camarada Largo Caballero ha promulgado una importante disposición sobre la jornada de trabajo. Representa dicha disposición la ratificación más terminante del Convenio de Washington. Y es una lección para aquellos otros Gobiernos que, a pesar de su carácter avanzado, no han llegado a la misma ratificación. Por el decreto promulgado se establece terminantemente que la duración de la jornada de trabajo no podrá exceder de ocho horas, salvo algunas excepciones.

Trabajo a destajo

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“Considerando que el trabajo a destajo se generaliza cada día más;

Queremos escuelas sin dogmatismos

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

“Nuestra preocupación no está tanto en construir escuelas, sino en que esas escuelas sean buenas, y al decir que sean buenas no nos referimos, naturalmente, a sus condiciones materiales, sino fundamentalmente, a la necesidad de que esas escuelas tengan espíritu, sean las que la República necesita; escuelas que fundamentalmente liberten la conciencia del niño, que sean de verdadera liberación. Nosotros nos acordamos con dolor de que antes de 1914; antes de la guerra europea, también tenían los países que fueron luego beligerantes muchas escuelas, pero eran escuelas donde se hizo un tipo de hombre capaz de ir resignadamente a la guerra, de sufrirla, y nosotros queremos escuelas que hagan hombres, no capaces de sufrir resignadamente la guerra, sino capaces de impedir, cueste lo que cueste, que haya guerra. No queremos escuelas que hagan hombres capaces de sufrir la tiranía de un militarote, como han sufrido los españoles; queremos escuelas, que hagan imposible el retorno de situaciones de esta naturaleza, que liberten, como digo, la conciencia del niño; escuelas sin dogmatismos de género alguno; escuelas donde el niño no sea ni un momento más, como hasta hoy, instrumento del maestro, instrumento de los padres o instrumento del Estado; queremos escuelas que hagan crecer a ese niño con plena libertad, sin género alguno de coacción, cuidando tan sólo de que ese niño crezca libremente, desarrolle su conciencia libremente para que después, y en plenitud de conciencia, sea él, por propio instinto y por su propia inclinación, el que se adhiera a un grupo político, a un grupo social o a una creencia religiosa; pero que sea él el que lo haga, él, y no como ahora, que se lo imponen los demás.

Por la Ley de Enfermedades Profesionales

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Hoy no puede satisfacer a la clase trabajadora la legislación y 'urbe prudencia que existen equiparando algunas enfermedades profesionales a los accidentes, del trabajo, ni la obligación contraída por el Estado español de declarar enfermedades profesionales el saturnismo, hidrargirismo y carbuncosis, conforme a convenio internacional de 1925. La industria moderna, con sus constantes y extraordinarios progresos, emplea infinidad de sustancias tóxicas que perturban la salud del obrero más o menos rápidamente.

Contrato de Trabajo

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“Entiende esta Ponencia que procede emprender una disciplinada acción hasta llegar a conseguir de todas las organizaciones que los contratos de trabajo se pacten colectivamente, única forma de evitar los abusos que la clase patronal comete cuando contrata con compañeros aislados, cuya necesidad de trabajar los conduce a ofrecer su trabajo de legislación social por mezquina e insuficiente remuneración.

La República por la escuela

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

“Una de las primeras actividades en el hacer del Gobierno provisional de la República ha ido dirigida a la escuela, para difundirla, para regenerarla, para sacarla del arroyo, del erial, en que la tenía sumida, tan abandonada como al campo, la nefasta monarquía, cuyas puertas duradas salo se abrían para los favoritos beneficiarios, mientras tenía la escuela pobremente pagada y el agro en absoluto abandono; pero afortunadamente cayó envuelta en el lodo de sus muchos pecados para no levantarse jamás.

Contra el paro

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“El Gobierno, que no deja de promulgar decretos de suma importancia, ha comenzado ya, con la disposición que apareció ayer en la Gaceta, a tornar medidas contra el paro forzoso. Los ministros de la monarquía tuvieron buen cuidado de no molestarse. Animados del espíritu fatalista de los grandes escépticos, dejaban fluir la vida de la nación sin hacer frente a ninguno de los problemas que el tiempo y el progreso natural de la vida social iban planteando. El paro forzoso no existía para ellos. Bastaba su palabra irresponsable para solucionar todos los conflictos. El obrero del campo y el de la ciudad, reclamaban alivio para su situación desesperada. Pero el Gobierno era insensible a todo imperativo que no fuera éste: orden público. Habiendo orden en las calles, como se ha dicho repetidamente, el Gobierno estaba tranquilo. Tranquilo y satisfecho. Sobraban, pues, todos los ministros. Solamente tenía razón de ser, a los ojos del rey y compañía, el ministerio de la Gobernación. En realidad, en cada ministerio había un ministro guardador del orden. Nada más. Por eso no se acometió la resolución de ningún problema agobiador. Estaba asegurado el orden público, franco problema que le interesaba a la monarquía y era bastante. Hubo, en cierto modo, orden público. Pero no hubo Gobierno.


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