Contra el paro
- Escrito por El Socialista
- Publicado en Déjà Vu
“El Gobierno, que no deja de promulgar decretos de suma importancia, ha comenzado ya, con la disposición que apareció ayer en la Gaceta, a tornar medidas contra el paro forzoso. Los ministros de la monarquía tuvieron buen cuidado de no molestarse. Animados del espíritu fatalista de los grandes escépticos, dejaban fluir la vida de la nación sin hacer frente a ninguno de los problemas que el tiempo y el progreso natural de la vida social iban planteando. El paro forzoso no existía para ellos. Bastaba su palabra irresponsable para solucionar todos los conflictos. El obrero del campo y el de la ciudad, reclamaban alivio para su situación desesperada. Pero el Gobierno era insensible a todo imperativo que no fuera éste: orden público. Habiendo orden en las calles, como se ha dicho repetidamente, el Gobierno estaba tranquilo. Tranquilo y satisfecho. Sobraban, pues, todos los ministros. Solamente tenía razón de ser, a los ojos del rey y compañía, el ministerio de la Gobernación. En realidad, en cada ministerio había un ministro guardador del orden. Nada más. Por eso no se acometió la resolución de ningún problema agobiador. Estaba asegurado el orden público, franco problema que le interesaba a la monarquía y era bastante. Hubo, en cierto modo, orden público. Pero no hubo Gobierno.
Fué precisa la proclamación de la República para que en el Poder existiera un Gabinete dispuesto a trabajar. El pueblo llegó a convencerse de esta verdad. E hizo toda lo que pudo para que adviniera otro régimen, sistema de responsabilidad y de trabajo, donde nadie puede ampararse en la inmunidad que acorazaba a los ministros del rey.
Además del decreto creando la Caja nacional contra el Paro forzoso, la «Gaceta» de ayer publicó otro, también de gran importancia, implantando en España el seguro de Maternidad, solicitado vehementemente de los anteriores ministros sin resultado.
El problema del paro, que el Gobierno no podía afrontar de una vez por hallarse, sin organizar el trabajo en su relación con el Estado en todo el país, es decir, por falta de datos estadísticos que hicieran posible la estructuración de un seguro, el problema del paro, decíamos, encontrará ahora medio de exteriorizarse tal como realmente es en España, gracias a la Caja nacional que acaba de crear el Gobierno. Con el decreto que comentamos se atiende por primera vez con determinada eficacia desde el Gobierno, a los sintrabajo. Es el principio de una labor obligado en toda democracia moderna. Es el reconocimiento del derecho al trabajo que obliga al Poder público, «ipso tacto», a garantizar la existencia a todo ciudadano que, deseando trabajar, se vea en la imposibilidad de hacerlo por circunstancias ajenas a su voluntad y a su estado de capacidad profesional.
Se dice en el decreto repetido que el Gobierno pretende «que surja una red de oficinas de colocación y de Cajas para el subsidio de parados que permitan conocer y compensar las deficiencias en la organización del trabajo en cada comarca». Naturalmente, lo primero que hace falta es estructurar el problema, hacerlo accesible a una posterior solución. Tal como hoy se encuentra el conflicto no es fácil acometer su mejoramiento. Se precisan datos, cifras, estadísticas y otros factores imprescindibles para actuar con cierta seguridad de llegar a dominarlo.
No cree el Gobierno, como es lógico, que el subsidio que se establece ahora sea suficiente. A este respecto se declara en la disposición tantas veces mencionada: «El régimen de subsidio así implantado no es definitivo ni completo. No es definitivo porque con él, atendiendo inmediatamente al problema del paro normal y estudiando la experiencia de otros países, se irá conociendo, sobre todo estadísticamente, el hecho del paro forzoso en España y adquiriendo elementos de juicio para determinar si es posible llegar a la organización de un seguro técnico.»
Más adelante leemos «que esta previsión contra el paro forzoso es un servicio social que, no sólo no sustituye, sino que cuenta con la permanencia de la asistencia del Estado v de las entidades locales a favor de los sintrabajo». Nosotros vemos la posibilidad de convertir más adelante' el subsidio en seguro. Esto, que el Gobierno ha hecho con el subsidio de Maternidad, se tendrá que hacer luego con el subsidio a los obreros sin trabajo.
Lo principal, a nuestro juicio, es que ya se ha comenzado a hacer trente al problema desde el Poder. La experiencia irá señalando las mejoras que en el subsidio podrán introducirse hasta transformarlo en seguro. S, como esperamos, llega un momento en que los trabajadores desocupados hallen en el Estado la protección absoluta a que tienen derecho, el obrero español, en este aspecto, no tendrá nada que envidiar al trabajador de las mejores democracias.”
El Socialista, número 6957, de 28 de mayo de 1931