Mecánica cuántica. El átomo cuántico. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Slagelse (Dinamarca), jueves 1 de agosto de 1912. Las calles empedradas del pequeño pueblo, ubicado a 80 km. al sudoeste de Copenhague, estaban engalanadas con banderines. Pero Niels Bohr y Margrethe Nørland, no se casaron en la hermosa iglesia medieval de la localidad, sino en la casa consistorial, en una formalidad de un par de minutos, oficiada por el jefe de la policía. Harald (el hermano de Niels) fue el padrino de boda y, a la ceremonia únicamente asistió la familia más cercana. Como sus padres antes que él, Niels Bohr no quiso una ceremonia religiosa. Había dejado de creer en Dios cuando era adolescente, cuando confesó a su padre: “No puedo entender como he podido creer en todo eso. Hoy en día no significa absolutamente nada para mí”. De haber vivido todavía, Christian Bohr (su padre) hubiese aprobado, con toda seguridad, la decisión de Niels, de renunciar formalmente, meses antes de la boda, a la iglesia luterana.
Aunque la pareja pensaba pasar la luna de miel en Noruega, se vio finalmente obligada a cambiar de planes, cuando Bohr no logró terminar a tiempo, un artículo sobre las partículas alfa. Así fue como los recién casados, decidieron viajar a Cambridge, para pasar 15 días del mes de luna de miel de que disponían. Finalmente, entre visitas a los viejos amigos y, enseñarle a Magrethe los alrededores de Cambridge, Bohr concluyó su artículo. Fue un esfuerzo conjunto porque, mientras Niels dictaba, tratando de buscar siempre, la palabra que más se adaptara, al significado que quería transmitir, Margrethe corregía y mejoraba su inglés. Y el equipo resultó tan bien conjuntado que, durante los años siguientes, Margrethe acabó convirtiéndose en su secretaria.
Como a Bohr no le gustaba escribir, eludía esa tarea siempre que podía. Pudo concluir su tesis doctoral, dictándosela a su madre. “No deberías ayudar tanto a Niels - le decía en vano su padre – tiene que aprender a escribir sin ayuda”. “Le resultaba difícil – recordaba un colega – pensar y escribir al mismo tiempo”. Para elaborar sus ideas necesitaba hablar, es decir, pensar en voz alta. Por ello pensaba mejor mientras se movía, habitualmente dando vueltas en torno a una mesa. Rara vez satisfecho con la preparación de un artículo, o con la elaboración de una conferencia, Bohr la “reescribía” más de una docena de veces. El resultado final de esta búsqueda, excesiva de claridad y precisión, solía abocar al lector, a un texto en el que los árboles, en muchas ocasiones, no dejaban ver el bosque.
Después de haber concluido y enviado finalmente el manuscrito, Niels y su esposa cogieron el tren en dirección a Manchester. Cuando conocieron a Margrethe, Ernest y Mary Rutherford se dieron inmediatamente cuenta, de que el joven danés había sido muy afortunado, porque había encontrado a su mujer ideal. El matrimonio, de hecho, resultó suficientemente largo, feliz y fuerte, como para superar la muerte, de 2 de sus 6 hijos. Rutherford se quedó tan prendado de Margrethe que, en cierta ocasión, llegó a darle una pequeña conferencia sobre física. También encontró tiempo libre, para leer el artículo de Bohr y, prometió enviarlo, con su aprobación, a la revista “Philosophical Magazine”. Liberados y felices, los Bohr emprendieron, a los pocos días, un viaje a Escocia, en donde disfrutaron de una breve luna de miel.
De nuevo en Copenhague se mudaron, a comienzos del mes de septiembre, a una pequeña casa en el próspero barrio costero de Hellerup. En un país con una sola universidad, rara vez quedaba vacante una plaza de físico. Pocos días antes de su boda, Bohr aceptó un trabajo como profesor auxiliar, en el Loerenstalt, la escuela Técnica. Cada mañana, Bohr iba en bicicleta a su nuevo despacho. “Era inagotable y siempre parecía tener prisa”, recordaba posteriormente un colega. El relajado físico fumador de pipa (hoy ya quedamos pocos) que nos muestran las fotografías, todavía no había despertado y, permanecía aletargado, por aquel entonces, en algún rincón de su futuro.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.