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Afganistán. Los tayikos


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Siguiendo con la investigación sobre las etnias de Afganistán, les toca hoy a los tayikos, la segunda más numerosa del país. Y por lo que hasta ahora sé, mi etnia preferida de todas las que lo pueblan.

Los tayikos se encuentran por todo Afganistán, y son el grupo mayoritario en el norte. Además, un buen número de ellos reside en la capital, Kabul. Los tayikos son persas del Asia Central, y están emparentados con la población dominante en Irán. Con la diferencia de que los tayikos son sunies, salvo una minoría que practica el chiísmo. No tienen una estructura social específica, pero el hecho de no estar repartidos en tribus, ha favorecido cierta unidad en el seno de esta etnia, si bien rivalidades entre ellos siempre han existido. A diferencia de los pastunes, los tayikos no tienen el sentimiento de pertenecer, a una comunidad definida por la lengua o por valores comunes. Asimismo, carecen de un territorio de referencia. Todo lo cual los hace poco proclives, a caer en un nacionalismo de corte étnico, y los ha impulsado históricamente, a participar en el proyecto de construcción del Estado. Los tayikos controlan buena parte del comercio, y poseen el nivel más alto de educación, de todos los grupos étnicos afganos, lo que explica por qué predominan en los altos cargos religiosos, de la administración, de las universidades, y en las profesiones liberales. Su enorme influencia política y su pujanza económica, los ha conducido con frecuencia, a enfrentamientos con el poder pastún (los tayikos han tenido la dirección política del país en dos ocasiones: en 1929 con el rey Habibullah II, y en 1992-1996 con Burhanuddin Rabbani).

Los tayikos se dividen principalmente, en función de su ubicación geográfica. En el seno de la etnia destacan, como un grupo relativamente diferenciado del resto, los panshires. Estimados en unos cien mil, son musulmanes suníes y se concentran en el valle del Panshir, zona montañosa situada a un centenar de kilómetros al norte de Kabul. Este valle, enclavado en el Hindu Kush, está a unos 2.100 mts sobre el nivel del mar, y tiene una longitud de poco más de cien kmts. De difícil acceso, el Panshir se mantuvo relativamente aislado durante siglos, aunque sus habitantes se sometieran, formalmente, a los monarcas afganos, ya en la primera mitad del siglo XIX. Sin embargo, hasta el reinado de Abdul Rahman (1880-1901) la zona no pasó a estar controlada definitivamente por Kabul. A diferencia de sus hermanos tayikos, la mayoría de los panshires se dedican a tareas agrícolas, y a actividades como la mecánica. Entre todo ellos destaca en la historia, uno de los grandes héroes afganos contemporáneos: el comandante Ahmad Shah Masud, líder guerrillero durante la guerra contra la URSS, y contra el primer régimen talibán, hasta su muerte en 2001, asesinado por Al Qaeda.

Los tayikos hablan persa o farsi, que es idioma oficial del país, junto con el pastún, y que, al igual que este, es una lengua indoeuropea. El persa de Afganistán, también recibe el nombre de dari, termino que deriva de la palabra “darbar”, literalmente “lengua de la corte”. Se trata de un persa más arcaico, que el hablado hoy en día en Irán, y más próximo al de los clásicos persas del siglo XV. El gran problema del dari, es que tiene muchos dialectos, lo que conlleva que, progresivamente, las poblaciones de habla persa, tengan cada vez más dificultades para entenderse. Así, el persa hablado por los hazaras (llamado hazaragi) contiene numerosas palabras de origen turco, mientras que los tayikos afganos, hablan un dialecto persa cercano, pero no idéntico, al de los tayikos del norte del río Amu Darya. A pesar de los repetidos intentos del poder político, de “pastunizar” la sociedad afgana, el dari continúa siendo la lengua más importante del país.

La literatura afgana en persa, es extremadamente rica. Se remonta a muchos siglos atrás, cuando Afganistán no existía todavía como entidad política. Desde el siglo X grandes autores, han escrito su obra en persa, ya fuera en la Ghazna de Mahmud el Grande (s. XI) o bajo la protección de la dinastía timurí de Herat (s.XV). El persa fue también la lengua de la corte de Delhi, durante el reinado de los Grandes Mogoles. De esta época destaca Kahi, poeta nacido en Kabul, que estudió en Herat y murió en la India. La monarquía afgana, pese a su origen pastún, mostró siempre un gran interés por la literatura persa, cuya influencia queda reflejada, en las obras en dari de monarcas como Ahmad Shah Durrani.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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