Aristóteles. Leyéndolo hoy. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En la actualidad, se va imponiendo, cada vez más, la opinión de que es preciso abandonar el “método genético” (del que hablamos anteriormente) al menos en el sentido jaegeriano. Algún erudito ha subrayado con justicia que, cuando un autor no reprueba una obra suya o parte de la misma, debe considerarse plenamente responsable de la misma.
Este principio debe aplicarse en mayor medida, a las obras esotéricas (las escritas para sus alumnos del Peripato), puesto que estas no dejaron jamás, de estar bajo su control y, por esta misma razón, pudo retocarlas y sistematizarlas, a la medida de sus deseos. Si el Estagirita hubiera considerado superadas, ciertas partes de estos cursos, o los cursos enteros, ciertamente las hubiera suprimido o modificado. El sistema de rollos confería al libro de entonces, una notable plasticidad, prestándose a ser corregido cuando y de la manera que se deseara.
Por tanto, estas razones vuelven a imponer la oportunidad, si no la necesidad, de volver a una lectura unitaria de los esotéricos. En resumen, después de medio siglo de experimentos, efectuados con el “método genético”, nos encontramos con el resultado bien claro, de que las obras esotéricas, no pueden considerarse como simples apuntes y, que, si alguien se obstina en leerlas como tales, resultan totalmente privadas de significado filosófico.
En cada uno de los escritos esotéricos, nacidos y desarrollados, en un periodo de tiempo bastante amplio, entre interrupciones, continuaciones y repeticiones sin fin, cabe destacar ciertas líneas de fuerza, parámetros constantes e, incluso, replanteamientos continuos, de problemas y soluciones. Precisamente los análisis realizados, con el “método genético”, sobre los fragmentos que han llegado hasta nosotros, han concluido paradójicamente, arrojando cada vez más luz y evidencias, sobre los mismos.
Al no poder disponer de un criterio cronológico, para escribir sobre el Estagirita, me valdré del orden lógico, conforme al cual, Aristóteles distinguió jerárquicamente las ciencias, considerando como primeras las ciencias “teoréticas”, es decir, puramente contemplativas, como son la “metafísica”, la “física” y las “matemáticas”, como segundas las ciencias “prácticas”, o sea, la “ética” y la “política” y, como terceras, las ciencias “poiéticas”, o sea, las artes. La “lógica” no forma parte del esquema, porque, más que ciencia, suministra el instrumento preliminar de toda ciencia, mostrando como razona el hombre.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.