Hace cincuenta años en Santiago de Chile
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Todos los meses de septiembre ciudadanos y organizaciones de fuerte vocación progresista del mundo entero, y especialmente las del ámbito hispano, recuerdan la muerte de Salvador Allende en La Moneda en Santiago y el golpe de estado que terminó con la democracia en Chile, y que instauró uno de los más feroces regímenes represores en América, en un momento en el que las democracias del cono sur estaban desapareciendo de forma sangrienta, mientras al otro lado del Océano un país tan vapuleado por años de dictadura comenzaba, eso sí de forma muy tímida, a vislumbrar un tiempo distinto y mejor.
Pero este mes de septiembre de 2023 es especial porque estamos en el cincuenta aniversario de aquel hecho. Ha pasado medio siglo, pero aquellas imágenes del asalto, y de Salvador Allende en una puerta del Palacio no se pueden desprender de nuestra memoria.
En estos días no podemos dejar de recordar a una figura y una época que tanto inspiraron en su momento, porque supuso un intento de construir una sociedad, la chilena, en este caso, más justa, menos desigual, para que sus ciudadanos fueran dueños de sus riquezas naturales -el cobre-, y poder ofrecer un modelo que, con sus diversas adaptaciones, pudiera establecerse en otros lugares de una América necesitada de justicia y buen gobierno, y sin caer en supuestas dictaduras del proletariado, sino dentro de las cauces del socialismo democrático.
Pero Allende inspira también medio siglo después, como pocos personajes lo pueden hacer, en la izquierda mundial, porque aunó su intensa preocupación humanística con su compromiso social, y su indeclinable voluntad, hasta el último aliento, por el servicio público.
En un mundo de compromisos líquidos y frágiles, de intensa frivolidad hasta en la propia izquierda, aquel médico, aquel personaje desde Chile, con una elegancia natural para todo, sigue presente en la memoria de tantos, porque memoria somos, porque nos sirve de referente para intentar construir un presente y un futuro con menos desigualdad. Pero su ejemplo es hoy más intenso porque también se está atacando la democracia en aquel continente y en el nuestro a través de fórmulas populistas, de manipulaciones, sin emplear tanques, pero sí modernas armas tan poderosas como las de antaño. El verbo, su pasión, sus discursos, y sus objetivos no murieron con él porque siguen inspirándonos.
Allá en la Moneda se quedó su vida, pero no su ejemplo, ese voló a los cuatro confines del mundo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.