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Un encuentro con Filippo Turati en 1910


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

En 1910, el socialista Emilio Corrales, procedente de Argentina y destacado redactor de El Socialista, y muy vinculado al mundo internacional socialista, especialmente desde que en mayo de 1906 salió de Madrid viajando por distintos países, se entrevistó en uno de esos viajes con el socialista italiano Filippo Turati en Roma, a cuenta de un encargo de Pablo Iglesias. Aquella entrevista se publicó en junio de 1910 en Vida Socialista. En ese momento, era la figura fundamental del grupo parlamentario socialista, y desde sus posiciones reformistas frente a las más maximalistas. Turati siempre fue protagonista de las intensas polémicas entre esas dos posturas del PSI. Por eso, nos parece interesante acercarnos a un documento poco conocido.

Corrales confesó en la introducción de su entrevista que le había costado llegar a Turati porque Bissolati, a la sazón diputado por Roma y director del Avanti! ,le había informado que siempre estaba muy ocupado, pero el quería verle porque tenía que entregarle personalmente una carta de Pablo Iglesias. Por eso no se desanimó, le escribió una nota y Turati le respondió favorablemente, aunque comprobó que era cierto lo que le había comunicado Bissolati, es decir, que Turati no paraba de trabajar desde las ocho de la mañana en la Cámara donde estaba hasta que se apagaba la luz, además de vivir entre periódicos, libros, cuartillas y diputados.

La cita fue un sábado, el día en el que Turati estaba menos ocupado. Corrales se presentó en el Montecitorio donde tuvo que esperar a que el diputado socialista terminara su trabajo en una comisión parlamentaria.

Además, de hacer una semblanza física de Turati, Corrales explicaba al lector español que era un terrible polemista, sin ser un orador de altos vuelos. Sus frases en discursos parecían golpes de maza que no producían entusiasmo ni provocaban tempestades de aplausos, pero que generaban sensación, conmovían o desconcertaban al adversario.

Y así era también su concepción del socialismo y su manera de actuar en el movimiento obrero italiano porque sus escritos estaban llenos de “miga doctrinal” y sus discursos eran muy educativos. Turati no intentaba convencer con sentimentalismo, sino con argumentos sólidos basados en sus lecturas y estudios. Esa solidez le había hecho triunfar entre la clase obrera.

Y en ese punto, Corrales no podía dejar de señalar una realidad conocida por todos, y que no era otra que la de las grandes luchas que Turati había tenido que emprender no sólo contra la burguesía sino en el seno mismo del partido socialista porque siempre había sido tachado de “reformista y hasta ministerial”.

Ahí estaban Turati y Ferri, las dos tendencias opuestas en el socialismo italiano, y hasta enemigos personales. A Corrales le llamaba la atención la dicotomía entre un Turati de aspecto fuerte y vigoroso, y que había sido acusado de acomodaticio y hasta de pusilánime, mientras que Ferri, elegante, y de aspecto fino, era considerado el hombre de la revolución y de la fuerza.

Pues bien, Corrales quería saber de primera mano qué pensaba Turati de Ferri. Pero no le preguntó directamente por el personaje, sino por el “ilustre compañero”, en una suerte, creemos de juego, hasta que se refirieron directamente al adversario. Turati contestó con una interrogación retórica al preguntarle a Corrales si creía que Ferri había sido socialista alguna vez. Lo afirmaba y hasta podía ser posible que se siguiera llamando así, pero Turati no creía que lo hubiera sido nunca, afirmando que lo conocía desde casi la infancia. Ferri no era socialista para Turati, y no lo era, y esto tiene su interés, porque no leía, no estudiaba y no se enteraba de nada de lo que se relacionaba con el socialismo. Es más, afirmó que no había leído a Marx o lo había hecho por encima, mezclando las pocas lecturas realizadas con Spencer, Darwin, etc., saliendo de todo ello una especie de ensalada, pero que nada tenía que ver con el socialismo. Pero, también afirmó que Ferri tenía talento, era aplicado en otras cosas y, sobre todo, era un orador elocuente. Terminó lanzando una última puya contra su contrincante, al afirmar que ahora estaba muy dedicado a intentar ganar dinero y a ser ministro. Lo primero lo estaría consiguiendo, pero para lo segundo estaba muy verde.

En ese momento, Turati leyó la carta de Pablo Iglesias y el italiano recordó su figura. En la conversación el diputado italiano enseñó al socialista español la Cámara italiana que, en opinión de Corrales, no tenía gran cosa que ver.

Corrales terminó la reseña de su encuentro valorando a Turati, al que siempre se le consideraba como “ministerial y ministrable”, pero que no había vacilado en exponer su pecho en la barricada cuando había habido que defender el honor de la clase obrera. Turati había tenido, en su opinión, la rara fortuna de llegar hasta el corazón mismo del pueblo con las estrofas del Himno a los trabajadores, el conocido como Il Canto dei Lavoratori.

Sobre Turati en la hemeroteca de El Obrero el lector interesado encontrará distintas referencias, así como sobre Corrales, además de poder acudir, en este caso, al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. La reseña de esta entrevista se publicó en el número del 16 de junio de 1910.

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

 

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