Benito Luna y la interpretación eclesiástica de la lucha de clases y del socialismo (1910)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El socialista Benito Luna Anoría (1880-1937), abogado y que fue diputado por Málaga-provincia en la República, además de ser un protagonista destacado del socialismo malagueño y colaborador de la prensa, terminando sus días fusilado cuando las tropas franquistas entraron en su ciudad, expuso, no sin ironía y hasta sarcasmo, la concepción que tenía la Iglesia sobre la lucha de clases a cuenta de un artículo publicado el 15 de noviembre de 1909 en el Boletín de Acción Social del Arzobispado de Sevilla, y que se titulaba “Enseñanza social”, aunque también aludió al número 54 en relación con el socialismo.
Luna explicaba que en la mencionada publicación se definía la lucha de clases a la “de los obreros con los patronos, de los trabajadores con los detentadores del capital”, pero, además, la definición añadía que la misma era un error porque los patronos y obreros existían para entenderse y cooperar “a la misma obra”. A continuación, el artículo explicaba que la huelga se podía evitar obteniendo los mismos resultados sin arriesgarse a desastres a través de “la transmisión de quejas y las Cámaras de explicación”. Luna ironizaba a cuenta de pedir explicaciones a los patronos de Bilbao, Gijón, etc.
Para Luna lo “célebre” era el fin que el autor del artículo asignaba a las “Cámaras de Explicaciones”. En primer lugar, tenían que aproximar los patronos a los obreros (“¡Saltó el roce!”), informar los unos y los otros sobre las dificultades (“y ponerlas los burgueses cuando se trate de aflojar la mosca”), y, por fin, dar parecer a los pobres sobre las cuestiones de trabajo. Luna concluía que con decirle a los “susodichos pobres” que se resignasen con su suerte habían cumplido esas cámaras “su fin cristianamente”.
En el número 54 de dicha publicación se hablaba de cual era el fin del socialismo. El objetivo era la expropiación política y económica de la burguesía capitalista. En la forma de hacer la expropiación habría discrepancias entre los socialistas. Unos, como Guesde, querían emplear métodos violentos. Eran los marxistas, del nombre de su jefe, “el judío alemán Karl Marx”. Otros, como Jaurès querían llegar al fin por medios “pacíficos y leales”. Eran los “socialistas parlamentarios”, o “persuasivos”.
El artículo también explicaba el programa de los marxistas y de los socialistas parlamentarios. Pues bien, la conclusión para el Boletín era que la aplicación del sistema socialista reduciría a los obreros a la esclavitud y a la miseria (“hoy viven en la gloria”) bajo la tiranía del “Estado patrono”. Cada ciudadano sería una especie de rueda de una inmensa máquina manejada por el Estado tirano. Así pues, el “paraíso de Jaurès sería un infierno”. En conclusión, “la verdadera definición del socialismo es ésta: un estado de la sociedad en que nadie trabajaría mas que bajo la presión de sus enemigos, y nadie cobraría mas que por el favor de los gobiernos”.
Luna terminaba así su pieza:
“En presencia de tales desatinos
no caben comentarios ni objeciones:
ó es su autor el mayor de los melones
ó indiscutible rey de los pollinos.”
El trabajo de Luna salió en el número del 14 de agosto de 1910 de Vida Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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