Cuando un empresario republicano concedió la jornada de ocho horas a sus trabajadores (1901)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El movimiento obrero socialista fue siempre muy combativo en sus primeras décadas de existencia contra los republicanos al considerar que, aunque pudieran organizarse en formaciones de signo progresista, eran burgueses, a fin de cuentas y, por tanto, enemigos de clase. Además, la creación de esos partidos generaba una clara competencia por el voto obrero, especialmente cuando se aprobó el sufragio universal masculino.
En este contexto queremos comentar una iniciativa de un empresario republicano en Almería en el otoño de 1901 sobre la jornada de ocho horas, que demostraría, por un lado, el carácter ciertamente progresista de una parte del republicanismo, aunque también un cierto carácter paternalista en relación con los trabajadores, además de que no sabemos si esta concesión, como así se planteó, fue o no consecuencia de la presión de los propios trabajadores. En todo caso, se trata de un material harto sugerente y curioso, porque dicha concesión se publicó en un periódico almeriense, y luego en el nivel nacional por el semanario Las Dominicales del Libre Pensamiento, en su número de 15 de noviembre de 1901, un periódico que, además de su fuerte compromiso con el librepensamiento, la masonería y el feminismo, era claramente republicano.
Así es, Manuel Mahel Meca, el 23 de octubre de 1901, hizo pública una carta a sus obreros en las que decía que por razones de estricta justicia y procurando ser consecuente con los principios del partido republicano al que pertenecía había acordado en beneficio de todos sus trabajadores conceder la jornada de ocho horas a todos los obreros que tomasen parte en los trabajos de la fincha Villa Vicente de su propiedad, sin alterar la remuneración de la jornada.
Además, hacia extensiva esta concesión a todas las obras que en el futuro emprendiese, cualquiera que fuera la condición del trabajador y la calidad del trabajo emprendido.
En tercer lugar, declaraba suprimido el trabajo a destajo en todas sus empresas.
El salario de la jornada de ocho horas sería dividido en ocho partes iguales, y cada una de las cuales representaría el valor de una hora de trabajo.
Quedaría a voluntad del obrero el aumentar la jornada de ocho horas, y por cada hora extra recibiría sobre el salario ordinario la parte alícuota correspondiente.
La jornada de menos de ocho horas sería remunerada a razón del tanto por hora que correspondiera al trabajo prestado.
El empresario deseaba que su iniciativa fuera secundada por todos los republicanos que tuvieran empresas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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