Las agrupaciones socialistas de oficio desde la Argentina (1923)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El socialismo clásico concibió que la lucha por la emancipación obrera pasaba por la acción política y por la acción socioeconómica. La primera debía ser llevada a cabo por el partido obrero y la segunda por la sociedad obrera o sindicato. En todo caso, se podía articular un tercer factor a través de la cooperativa obrera que serviría no sólo para conseguir mejoras inmediatas sino, especialmente, para formar a los trabajadores en la dirección económica. Así pues, los socialistas europeos fundaron partidos y se crearon sindicatos, así como cooperativas. En España la dualidad fundamental en la lucha, respetuosa con la autonomía organizativa, pero en coordinación, se artículo con la creación del PSOE, y unos años después con la UGT.
Pues bien, queremos hacernos eco de la defensa de un modelo de mayor integración de los obreros en el seno de los Partidos Socialistas a través de las ideas del médico y político socialista argentino Nicolás Repetto (1871-1965), defendiendo la creación de agrupaciones socialistas de oficio, como lo expresó en una conferencia que impartió en Buenos Aires en 1923, que fue recogida en el periódico socialista argentino La Vanguardia y en el español El Socialista.
Para Repetto no debía haber ningún obstáculo para la presencia en las filas del Partido Socialista de personas de cualquier clase social, pero parecía evidente que el Partido era el órgano político de la clase trabajadora. El sujeto de las preocupaciones del Partido Socialista era, insistía, dicha clase, y por eso en distintos lugares del mundo el Partido Socialista era conocido como Partido Laborista.
Es más, en su opinión, los Partidos Socialistas más fuertes eran los que guardaban un contacto más estrecho con la clase trabajadora, siendo el principal modelo el laborismo británico, donde se integraban “uniones gremiales”, es decir, sindicatos que, además, contribuían no sólo con militantes sino también con dinero para el fondo electoral del Partido Laborista.
Repetto consideraba que el Partido Socialista Argentino, siguiendo al doctor Justo, debía fortalecerse, por lo que había que acercarse más a los trabajadores. Repetto se refería a las agrupaciones socialistas de oficio y que no entrañarían el propósito de incorporar al Partido a las sociedades gremiales (sociedades obreras) existentes porque, en general, los trabajadores argentinos carecían aún de la conciencia y educación política necesarias para adherirse de forma duradera al Partido. Por ahora, lo que había que buscar era formar conciencia política, educando y organizando a los trabajadores de cada oficio.
Y ahí estaban las citadas agrupaciones de oficio como un resorte eficaz para llevar la propaganda socialista al seno de la clase trabajadora. Había que formar legiones de socialistas en cada oficio, sin olvidar que la adopción de esta propaganda dedicada a trabajadores de un mismo oficio no debía impedir, como se había hecho hasta el momento, dirigirse a la masa ciudadana, considerada como una entidad democrática homogénea.
Al parecer, en el Congreso de fundación del Partido Socialista Argentino, celebrado en 1896 se resolvió admitir a las sociedades gremiales, imponiéndoles, eso sí, la obligación de formar parte del a Federación nacional de oficio donde la hubiera. Pero todo esto se suprimió en el IV Congreso. Las agrupaciones socialistas de oficio reaparecerían en 1910 en el X Congreso del Partido, y desde entonces habían existido.
Para que se formaran las agrupaciones de oficio era necesario, siempre según nuestro autor, organizar conferencias sobre temas de legislación laboral de cada oficio.
Las agrupaciones socialistas de oficio ejercerían una “saludable influencia” sobre el movimiento gremial (sindical), seguramente para evitar modos de ser en las mismas que consideraba como simplistas, unilaterales y absolutos, que hacían muy difíciles los acuerdos y facilitaban la existencia de malas prácticas y de liderazgos no adecuados, una situación que aprovechaban las autoridades para infiltrar elementos de confusión y para difamar la acción política de los trabajadores. Repetto aludía a la corrupción y disolución de la organización gremial argentina con líderes apolíticos y extremistas.
Frente a esto estaría la seriedad y la robustez organizativa del socialismo, que había podido hacer frente la “ola de corrupción lanzada contra el movimiento obrero por el expresidente Irigoyen y por su “esbirro” Elpidio González.
Las agrupaciones de oficio podrían crear un nuevo ambiente intelectual y moral en las sociedades gremiales, y permitirían a los socialistas de cada gremio conocerse, tratarse entre sí, y les darían conciencia de su número y su fuerza. Si las agrupaciones socialistas de oficio crecieran tanto que pudieran abarcar gremios enteros se habría llegado a aproximar, hasta casi identificarlos, los movimientos gremial y político.
Hemos trabajado con el número 4604 del día 10 de noviembre de 1923 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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