Los socialistas y la inspección médico-escolar a finales de los años veinte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En el año 1928 se produjo una mejoría en el servicio de Inspección médico-escolar en Madrid. El servicio estaba centralizado en la Escuela Graduada de la calle de Bailén, con tres o cuatro médicos. A todas luces el servicio que se prestaba era deficiente porque al estar centralizado las familias tenían muchas dificultades para acudir desde puntos alejados de la ciudad, pero, sobre todo, porque con tan pocos facultativos no se podía atender adecuadamente a todos los niños y niñas que tenían que acudir. Sin el certificado correspondiente los niños y niñas no podían ingresar en las escuelas, y como había tanto trabajo no era raro que se retrasase mucho dicho ingreso, es decir se producían demoras en la escolarización. Además, la inspección se hacía muy a la ligera.
Pues bien, se había dispuesto una reforma del servicio, que el destacado pedagogo socialista Dionisio Correas elogió en las páginas de El Socialista en abril de ese año. Por un lado, había aumentado la plantilla con diez médicos escolares, pero, además, cada uno reconocería a los niños en cada distrito, en una escuela del mismo que tendría una clínica.
Pero, a pesar del elogio, Correas creía que había mucho que mejorar porque la Inspección no cumplía su verdadera misión conformándose con un reconocimiento por primera y única vez al niño que ingresaba en una escuela. Los datos que se consignaban en la ficha sanitaria que se formaba después del examen de cada alumno no tenían, a su juicio, más valor que el de una mera curiosidad, enteramente inútil si el reconocimiento no se repetía cada cierto tiempo, anualmente o cada seis meses, hasta el término de la vida escolar. Eso hacía necesario que hubiera más médicos para que el servicio adquiriese la importancia que requería porque los datos que el facultativo consignaba en la ficha eran muy importantes para conocer fisiológicamente al alumno y proponer el género de vida que le convenía.
Pero, además, el reconocimiento debía ir más allá, porque debía servir para aportar remedios, mediante la asistencia social que necesitase, es decir, el reconocimiento debía ir seguido de prescripciones médicas de todo tipo en beneficio de los niños y niñas.
Nuestra fuente ha sido el número 5988 de El Socialista, en el mes de abril de 1928. Sobre Dionisio Correas podemos acudir tanto al Diccionario Biográfico del Socialismo Español como a la hemeroteca de El Obrero.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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