La política municipal socialista danesa a fines de los años veinte (I)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Fieles a un objetivo de divulgación de la labor municipal socialista en el mundo, el periódico socialista español incluyó en su número del 20 de abril de 1929 un extenso artículo sobre la política municipal danesa a finales de los años veinte. Los socialistas daneses llevaban muchos años teniendo una gran influencia en el poder municipal. Contaban con la capital Copenhague donde disfrutaban de mayoría absoluta desde 1917. Además, en ese momento tenían gobiernos socialistas en diecisiete ciudades, pero, además, contaban con alcalde socialista en otras veintidós, imaginamos fruto de coaliciones. En el ámbito rural la presencia socialista era menor, aunque se había aumentado el número de votos.
En esta pieza nos centraremos en la educación y la asistencia social, para en una próxima entrega tratar sobre los servicios municipales y la fiscalidad.
Los socialistas daneses estaban muy preocupados por la enseñanza. Los municipios socialistas habían levantado escuelas primarias perfectamente acondicionadas, y la enseñanza en este nivel era completamente gratuita. La enseñanza media era gratuita para las familias con ingresos inferiores a las cuatro mil coronas.
Los enfermos y huérfanos, así como las personas de la tercera edad y los parados, disfrutaban de una cobertura inexistente hasta el momento, y fruto de la política socialista. El texto que hemos empleado como fuente, obra de Alsing Andersen, a la sazón secretario del Partido Socialista, explicaba que los grandes propietarios agrícolas y los capitalistas se habían coaligado para reducir la legislación social, especialmente contra los parados, en parte para comprimir los salarios, en parte con la esperanza de obligarlos a que solicitasen los socorros de la beneficencia pública y de ese modo perder el derecho electoral. Por eso, los municipios socialistas estaban funcionando como una muralla entre el Estado y los trabajadores. Habían gastado muchos millones para realizar obras públicas y sostener a los demás parados por la intervención de las cajas municipales de asistencia.
Andersen continuaba afirmando que los hospitales de Copenhague disfrutaban de muy buena fama porque eran modernos y “eran baratos”. El gasto de una cama costaba a la ciudad de 10 a 12 coronas al día. Un enfermo de una Sociedad de Socorros Mutuos solamente pagaba 0’60 coronas al día, y un niño la mitad. Un enfermo que no fuera miembro de una Sociedad pagaba 1’20 coronas. La estancia en el hospital era, por lo tanto, nada onerosa. Pero los que combatían a los socialistas protestaban.
Otra atención que había cambiado radicalmente era la de los centros donde se acogía a las personas mayores. De los “asilos-prisiones” se había pasado a cómodos albergues, construidos por los municipios con mayorías socialistas.
Hemos trabajado con el número 6301 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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