El homenaje del socialismo español al Manifiesto Comunista en 1948. Cuarta parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En esta tercera entrega nos acercamos a Francisco Mora que en su tiempo publicó un artículo sobre el Manifiesto Comunista como programa del socialismo científico, y que se rescató en el número del 19 de marzo de 1948 de El Socialista, con el que estamos trabajando en estos artículos. El artículo se había publicado en agosto de 1894.
Mora explicó las circunstancias del surgimiento del Manifiesto. La Liga de los Comunistas había acordado celebrar un Congreso en Londres en diciembre de 1847, con el propósito de modificar el programa para que fuera más eficaz la acción y la propaganda socialistas. Esta idea de cambiar el programa habría partido de dos personajes que tenían una nueva concepción de la Historia de la Humanidad y del desenvolvimiento de la sociedad capitalista, imprimiendo al proletariado el rumbo que seguían los trabajadores en el momento que escribía Mora. Esos hombres, lógicamente, eran Marx y Engels, padres del socialismo científico.
Pues bien, en dicho Congreso se acordó la publicación del programa de la Liga, y que fuera teórico y práctico a la vez. Además, en dicho Congreso se acordó terminar con la condición clandestina de la Liga, para convertirse en partido político de la clase obrera.
El programa era el Manifiesto Comunista, punto de partida del socialismo “moderno y militante”. En el texto se había expuesto por vez primera la teoría de la lucha de clases, el desenvolvimiento de la burguesía y la formación del proletariado. Se describieron los antagonismos que creaba el capitalismo con su producción continua y con su apropiación individual, con la predicción de la disolución a la que estaría abocada la burguesía. En el Manifiesto se describían los antagonismos que creaba el modo de producción capitalista con su producción común y su apropiación individual, anunciándose la disolución a la que fatalmente estaba condenada la burguesía. El Partido comunista tendría como objetivo inmediato la organización del proletariado como clase, la destrucción de la supremacía de la burguesía y la conquista del poder político por la clase trabajadora para solucionar los antagonismos de clase y devolver la paz al mundo.
Para Mora el Manifiesto tenía un valor histórico y social inapreciables, terminando con unas palabras que consideró como mágicas y jamás pronunciadas hasta entonces: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. Era un grito de guerra, que echaba por tierra la que calificaba como la pacífica divisa del antiguo socialismo, “¡Todos los hombres somos hermanos!”. Con la otra divisa se había lanzado al proletariado a la lucha de clases, que no podía terminar sino con el triunfo de los oprimidos.
Las ideas vertidas en el Manifiesto no tardarían en germinar al calor de una nueva generación proletaria, la semilla de donde nacería la Internacional. La propia burguesía terminó por darle forma a este cambio, precisamente porque las condiciones económicas de la sociedad burguesa la abonaron, y no tardaría en ser un hecho la unión del proletariado y su organización.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- La senda que conduce al socialismo para un periódico norteamericano (1926)
- Julián Zugazagoitia sobre Rasputín
- Sobre los problemas del salario mínimo agrícola en el Reino Unido en los años veinte
- Mecánica social y psicología del soldado victorioso que regresa de la guerra
- La necesidad de los partidos socialistas: reflexionando con Delville