Las dos caravanas
- Escrito por Adolfo Carretero
- Publicado en Poetas
Una
Por la carretera de blancos cambiantes,
cual cinta de plata que hiere el mirar,
va la caravana de los emigrantes
ahogando la rabia que quiere estallar.
Relucen, de podre, sus trajes astrosos.
Gravita sobre ellos trágico dolor.
Macabro desfile... Cruzar de leprosos
que llora miserias y transciende horror...
El mar ruge en bravos aullidos de fiera.
Salpican, de espuma, la playa sus olas,
y tiembla la débil barquilla velera
y crugen los lienzos de las banderolas.
Vuelan las miradas al hogar dejado,
perdido en las brumas de la lejanía.
Hay en el ambiente, de nubes cargado,
la nota rojiza de una rebeldía...
El vapor soberbio, cual dragón potente,
la carne ultrajada comienza á tragar,
y silba su aguda sirena estridente
y quiebra las aguas negruzcas del mar...
Otra
La nación, esclava de un poder tirano,
sumida en las sombras de la noche fría,
contempla el desfile de su soberano
con disimulada trágica ironía.
Erguidos de orgullo los grandes señores
cruzan en caballos de lucida piel.
Les sigue el cortejo de los servidores
en pompa ridícula de servil lebrel.
Brillan las pupilas de la multitud
con fosforescencia de sorda protesta.
Hay en los semblantes extraña actitud.
El pueblo está hambriento y el rey va de fiesta.
Apoteosis
Rásganse las sombras en un temblor ciego.
Suena á muerte el vivo tronar del cañón.
Junto á las rabiosas víboras del fuego
ruge, vindicada, la hambrienta nación.
(Vida Socialista, febrero de 1911)