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Consenso

Para algunos se hace necesario que se llegue a un consenso entre las principales fuerzas políticas para salir de la crisis catalana, pero para otros eso es imposible, mientras que, por ahora, vencen los defensores de que no es deseable, en un lado y otro, precisamente entre las fuerzas nacionalistas del catalanismo y del españolismo. Pero, ¿qué es el consenso? A lo mejor si se reflexionase un poco podríamos intentar a comenzar a ver un poco de luz en algo tan oscuro.

Por consenso se entiende, en política, la práctica propia de sistemas democráticos por la que se busca la resolución pacífica de las controversias y los problemas. Pero el concepto es amplio y con varias acepciones.

En primer lugar, el consenso es un acuerdo general acerca de los valores sobre los que basar los pilares de un sistema democrático. Esta consideración del consenso tiene que ver con la conformidad de las fuerzas políticas principales de un país acerca de los principios que se plasman en su Constitución. El ejemplo más cercano lo tendríamos en la Constitución española de 1978, aunque hay posturas que defienden la tesis de que fue un falso consenso porque sobre las fuerzas de la izquierda pesaban fuertes presiones y sus líderes habrían traicionado sus principios. Es la postura que cuestiona todo el modelo de la Transición española. Pero también es cierto que la Transición se ha mitificado hasta extremos exagerados. Quizás la posición más sabia es dejar de glorificar aquel consenso, pero tampoco caer en posturas maximalistas que barran de un plumazo las bases sobre las que se construyó nuestra democracia actual. Las mitificaciones falsean la realidad pasada, pero los cuestionamientos totales obvian muchas circunstancias del pasado que deben ser analizadas sin el calor que nace de los momentos de crisis del sistema que se construyó en aquel momento.

Los consensos son formas para arreglar o superar los conflictos de forma pacífica, pero sin renunciar a las diferencias políticas. Esta vertiente tiene que ver con el intento de conciliar programas o intereses políticos distintos. Se opone a la imposición de la mayoría y propone como alternativa la búsqueda de compromisos y apoyos muy amplios para tomar decisiones importantes. En este sentido, las mayorías absolutas parlamentarias no han favorecido en nuestro país grandes consensos. La cuestión de la educación es un ejemplo que suele aducirse. Pero también es cierto que ha habido momentos de acuerdo, como los Pactos de la Moncloa, precisamente en el momento de la Transición. Los más críticos con el sistema actual dicen, por su parte, que, en realidad, sí hay un consenso oculto entre las dos grandes fuerzas políticas en los últimos tiempos bajo su enfrentamiento diario, alegando, por ejemplo, la última reforma constitucional. Otros, en cambio, consideran que existen grandes diferencias entre los dos partidos en materias fundamentales como educación, sanidad, derechos sociales, aborto, etc.., y que ni hay consenso ni posibilidad de llegar al mismo. La cuestión se complica con la irrupción de nuevas formaciones políticas. El fracaso para alcanzar un Gobierno tiene algo que ver con esto.

Una última cuestión relativa al consenso tiene que ver con las democracias más consolidadas, al aparecer como una forma de protección de las minorías políticas, aunque tiene su contrapartida o peligro, ya que puede llevar a que esas minorías tengan un peso excesivo en las tomas de decisiones cuando, realmente no cuentan con apoyos electorales importantes.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.