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La OTAN, de Stalin a Putin


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La OTAN nació de facto en la Conferencia de Yalta (1945), y la parió Stalin. En la ciudad balneario rusa se repartió el mundo, mientras a unos miles de kilómetros agonizaba el Reich nazi de los Mil Años. Pero las tres potencias protagonistas de Yalta no se amaban ni confiaban unas en las otras, ni mucho menos.

Rooselvelt entregó en Yalta Europa central y oriental a la URSS de Stalin, porque a los yanquis el futuro de Europa les importaba un carajo. Churchill fingió oponerse, para después avenirse al trato tras obtener garantías de los otros dos socios sobre la pervivencia del Imperio británico (le mintieron...).

Pero tanto americanos como británicos temían (con razón) a Stalin, y decidieron prolongar la existencia de la alianza militar que se enfrentó a la Alemania nazi. La ONU, creada en la Conferencia de San Francisco, era aparentemente el foro político de todos los Aliados, incluida la URSS. En la práctica, la OTAN fue a partir de 1948 la verdadera materialización de ese pacto militar que derrotó a los nazis... enfrentado ahora a una URSS rampante y agresiva, que imponía en Europa no tanto el sistema comunista (esa era la apariencia), sino directamente el dominio del imperio ruso sobre los europeos. El viejo sueño de los autócratas rusos desde Calalina la Grande (extender sus dominios hasta Berlín y más allá), se cumplió en buena parte. En realidad, le fue del canto de un duro que ese imperio tártaro, más asiático que euroasiático, no se extendiera hasta París a partir de 1945.

El Golpe de Praga (febrero de 1948), desencadenó el mundo bipolar, e inició lo que llamamos la Guerra Fría. Un año después, en abril de 1949, se fundaba formalmente la OTAN en Washington. Los soviéticos tardaron seis años en crear el Pacto de Varsovia, una imitación cutre de la OTAN integrada por las colonias europeas de la URSS.

Que la OTAN se fundara en la capital norteamericana no fue casualidad. Durante toda la Guerra Fría, la organización militar occidental fue el principal instrumento de acción yanqui en la política de enfrentamiento pasivo e indirecto con la URSS, en Europa y en otros escenarios secundarios.

A finales del siglo XX, el desplome del imperio soviético y la desaparición de los regímenes lacayos de la URSS en Europa, la creación de una Federación Rusa demediada y débil, y el creciente rechazo europeo al hegemonismo yanqui, fueron vaciando de contenido a la OTAN. En 2019 el presidente francés, Macron, declaró que la OTAN estaba "en muerte cerebral".

Y entonces llegó Putin y le insufló nueva vida.

Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla.Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).

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