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Baja el apoyo a la democracia


  • Escrito por Oscar Iglesias
  • Publicado en Opinión
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La estrategia de crispación que está realizando la derecha y la extrema derecha en España desde el año 2018, copiando el modelo de Trump para llegar al gobierno de la nación, está deteriorando la democracia en nuestro país.

Cuando se pregunta a los españoles cuál es su régimen político preferido: si una democracia; en algunas circunstancias, un gobierno autoritario; o si da igual un gobierno u otro, los españoles mayoritariamente piensan que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Pero en los últimos cinco años ha bajado 4,6 puntos porcentuales los que así piensan, según la encuesta de Hábitos democráticos realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Concretamente, de un 85,3 por ciento de los ciudadanos que afirmaban que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno en el año 2019, se ha pasado a un 80,7 por ciento en el año 2023. El apoyo es muy mayoritario, pero no hay que despreciar una serie de cuestiones de fondo que de no ser solucionadas pueden acabar con la democracia desde dentro de ella.

 

En sentido contrario, aunque minoritario en la sociedad, ha aumentado el porcentaje de las personas que afirman que, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático. Concretamente, se ha pasado de un 5 por ciento en el año 2019 al 6,8 por ciento en el año 2023. El porcentaje más alto en los últimos 24 años.

También, ha aumentado el porcentaje de quienes afirman que “a persona como yo, le da igual un gobierno que otro”, pasando del 5,9 por ciento en el año 2019 al 9,5 por ciento en el año 2023. Segundo porcentaje más alto en los últimos 24 años, solo superado en el año 2012, donde llegó al 12,3 por ciento.

La cuestión es preocupante porque la extrema derecha está muy activa y dentro de su estrategia está el debilitar el sistema democrático todo cuanto pueda, con el apoyo incondicional de sus seguidores.

Si nos detenemos a analizar la opinión sobre la democracia en la variable de autoubicación ideológica, donde 1 es izquierda y 10 derecha, las personas que se sitúan en el 10, es decir, extrema derecha son los que menos prefieren la democracia como sistema de gobierno, solo el 59,2 por ciento. Y al mismo tiempo, son los que presentan los porcentajes más elevados en relación con preferir en algunas circunstancias un gobierno autoritario, un 13 por ciento. Y las que afirman que a personas como ellos les da igual un gobierno que otro, con un 20,5 por ciento.

Si analizamos por recuerdo de voto en las elecciones de julio de 2023, solo el 68,2 por ciento de los votantes de VOX prefieren la democracia a cualquier otra forma de gobierno. Un 16,4 por ciento en algunas circunstancias, un gobierno autoritario. Y un 10,4 por ciento les da igual un gobierno que otro.

 

La fragmentación política, la volatilidad, la menor fidelidad de voto a los partidos, el retraso en la decisión a qué partido votar, el alejamiento entre los representantes y los representados, la existencia de grandes corporaciones mediáticas que utilizan su poder para intentar influir en la sociedad, y la estrategia de crispación y polarización que están llevando a cabo la derecha y la extrema derecha, están poniendo en serios apuros a la democracia, que es un sistema político tiene que avanzar para superar sus propias incertidumbres y contradicciones.

Por último, aunque los españoles prefieren mayoritariamente la democracia como forma de gobierno, muestran menos entusiasmo con su funcionamiento. Así, creen que funcionaba mejor hace diez años que ahora. Y también afirman que funcionará mejor en el futuro, dentro de diez años, que ahora, en una escala de 1 a 10, en la que el 1 significa ‘muy mal’ y el 10 ‘muy bien’.

La democracia es un sistema político frágil, y los ciudadanos deberían de manera activa denunciar y combatir a los que pretenden quebrar la convivencia por sus intereses partidistas. La mejor medicina, en democracia, es no votar a los partidos políticos que mediante sus palabras o por sus actos realicen comportamientos antidemocráticos o autoritarios. No votar a quienes utilizan estrategias de crispación y polarización.

Estamos a tiempo. Pero el tiempo se acaba.