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Sobre los “inconscientes votantes” a propósito de Vargas Llosa y Segismundo Moret


Las declaraciones del escritor Vargas Llosa sobre la supuesta inconsciencia de los ciudadanos, afirmando que lo fundamental era que deberían siempre votar bien, más que hubiera libertad, ha generado un aluvión de críticas lógicas por la rancia concepción de la democracia de un hombre que pasará a la historia por ser un gran literato, pero también por sus ideas reaccionarias, disfrazadas de supuesto liberalismo. Nuestro propósito, como es habitual en los artículos de opinión en El Obrero, es acudir a la historia para aportar materiales que nos ayuden a reflexionar.

Y, así es. Al parecer, en el otoño de 1911, ahora hace ciento diez años, el destacado político liberal Segismundo Moret, que tantas veces fue ministro y presidente del Consejo de Ministros entre la Regencia de María Cristina y el reinado de Alfonso XIII, impartió una conferencia en el Círculo Mercantil de Zaragoza, donde afirmó que el socialismo era una idea abrazada por grandes masas de “inconscientes”, dirigidos por unos pocos “conscientes”.

Esta declaración llamó la atención de Generoso Plaza, un activo socialista en las páginas de la prensa obrera de ese momento, y muy vinculado al socialismo burgalés. Plaza quería dejar claro en las páginas de Vida Socialista que podía ser tan inconsciente como Moret si afirmase que las masas obreras del Partido Socialista estaban compuestas por hombres cultos. Plaza conocía el nivel educativo de la España de 1911, como bien sabemos los historiadores. Pero esa falta de educación y cultura era común, no solamente en el seno de los seguidores, militantes o votantes de una determinada causa de izquierdas. Era vano empeño, en palabras del propio Plaza, encontrar masas cultas que siguieran a los partidos dinásticos (Conservador y Liberal), y menos en el predominante ámbito rural dominado por las prácticas del caciquismo.

Plaza se indignaba en su columna clamando contra el supuesto derecho de los políticos españoles a hablar de la inconsciencia de los militantes socialistas. Plaza defendía con ardor que los que abrazaban la causa del socialismo eran “legiones de hombres” que eran conscientes de su miseria y de las causas que la engendraban.

Salvando las distancias temporales, y haciendo abstracción de la alusión concreta al Partido Socialista, y sin pretender nosotros hacer apologías sobre lo que deben votar los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país en la actualidad, no podemos negar que Plaza, en su defensa de los votantes de una determinada opción, estaría dando una lección democrática no sólo a Moret, sino al propio Vargas Llosa un siglo largo antes. Y lo haría enfrentándose a esa convicción de la supuesta inconsciencia de determinados votantes, que, como bien sabemos, lo único que supone es un evidente desprecio paternalista hacia los seguidores de las opciones que al insigne escritor no le gustan, como tampoco le gustaban a Moret.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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