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EL PERIÓDICO
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Retablo de unas elecciones con trasfondo


Perdónenme que sea muy directo. La candidata del capitalismo más especulador para seguir presidiendo el Gobierno regional se comporta como perfecta marioneta. Los hilos están en manos de dos escuderos sin escrúpulos, que la guían hacia donde el más inescrupuloso mundo del dinero desea llevarla: el ámbito de las decisiones económico-financieras, donde se barajan miles de millones de euros procedentes de Europa y de los impuestos de [email protected] [email protected] Pero no de los impuestos de los más ricos porque, como se sabe, en Madrid los millonarios apenas tributan gracias a [email protected] [email protected] de la candidata y a ella misma.

No le importa a la candidata de la derecha que se le haya adherido para cogobernar con ella –es lo que buscaba- la extrema derecha, esa oscura formación financiada con dinero extraño, -procedente de una organización armada iraní, Mujaidin-e-Jalq- y alentada por un torvo personaje, Steve Banon, mano derecha y biógrafo indultado del disfórico expresidente golpista de Estados Unidos. Sin programa, sin moral manifiesta, sin otro horizonte que la negación perenne de toda propuesta racional y sensata para salir de la pandemia, más el rencor añadido de saberse excluida por sus actos de los valores democráticos que siempre que puede, pisotea, los líderes de la formación de extrema derecha -escisión del PP, no lo olvidemos-, no pueden hoy ni quieren romper el cordón umbilical que aún les une al partido matriz del que se alejaron temporalmente: partido, por otra parte, calificado por los jueces como “organización criminal”.

Sus líderes señeros, los Rato, Bárcenas, Aguirre, Ignacio González, Trillo, Camps, Rajoy, Aznar…, que hace apenas unas semanas han tenido que comparecer, o tendrán que hacerlo, ante los jueces, han dejado en la escena política española su vergonzoso rastro antidemocrático de mentiras, latrocinio y corrupción, junto con otros 900 cargos imputados. No ha ganado limpiamente ni una sola elección, financiadas con el dinero más sucio de los especuladores que alientan sus campañas y, al cabo, se cobran su apoyo consiguiendo jugosas contratas ilegales.

Partido corrupto

26 años ha durado la presencia de su partido corrupto en el Gobierno regional madrileño. ¿Nos hacemos una idea de los millones de euros procedentes de Europa y de los bolsillos de [email protected] contribuyentes que puede llegar a manejar, si vuelve a gobernar, una mujer sin atributos intelectuales conocidos, ni apenas formación, ni experiencia de gestión, con el legado corrupto recibido a sus espaldas, incapaz de admitir responsabilidad política alguna por su devastadora gestión sobre miles de víctimas ancianas causadas por la pandemia? ¿Nos hacemos una idea de lo que puede significar el gobierno renovado de la misma persona que consiguió por chiripa el mando regional, aunque parece creer que, por derecho divino, el mando le pertenece? Y eso pese a que no sabían qué hacer con ella en su partido -al que hoy agrede y puentea descaradamente a diario, como está haciendo con Pablo Casado y con el avieso lanzador de aceitunas, García Egea? Se trata del mismo partido que la colocó ahí porque, tras el absorbente y atosigante paso de Esperanza Aguirre por el cargo -dimisionaria a la fuerza rodeada de corruptos designados e impuestos por ella misma-, no sabían qué darle y pensaban que el partido de la gaviota azul perdía irremisiblemente las elecciones madrileñas; cosa que así sucedió en las urnas; pero toparon con que la aritmética le dio sorpresivamente a ella el Gobierno tras algún garrafal fallo en la izquierda, por la desunión sobrevenida entonces.

Es preciso admitir, como ha quedado al descubierto durante el reciente debate televisivo con los otros cinco candidatos en liza, que estamos en presencia de una señora incapaz de vertebrar por sí misma un discurso coherente; que no parece saber hacer otra cosa mejor que la de insultar; que se hace fotografiar para medios frívolos posando con mantilla española y ojos llorosos en medio de la mayor mortandad imaginable por el virus asesino. Su aspecto de persona pasmada anuncia una mente obsesa, signo de la cual es su terca irresponsabilidad por mantener abiertos a machamartillo los bolsillos de los taberneros aunque ello implique cerrar decenas de ataúdes con muchos de nosotros dentro.

Acudir a las urnas en plena pandemia

Esta candidata no parece averiguar el alcance de sus actos; en primer lugar, por importarle bien poco la salud de varios millones de electores, ya que los obliga a acudir a las urnas en plena pandemia aún sin freno; y todo ello, para poner coto, al parecer, tan solo a su propia e insegura inestabilidad política y emocional. En segundo término, desconoce lo que le aguarda, por la hondura del berenjenal político-electoral en el que voluntariamente se ha metido. Veamos: ha eclipsado y prosigue cada día en eclipsar al Secretario General de su partido, Casado, hombre de pocas luces pero con alguna más que las de ella misma; ningunea al favorito de su jefe, el murciano apagafuegos Egea, que compró a los tránsfugas del quebradizo partido ilusoriamente centrista del transfugado Albert Rivera allí en su tierra huertana; que desplaza de la presidencia del partido en Madrid a su hasta ahora titular; que incluye de manera ilegal en sus listas a un connotado trepa, emblema mediático farandulero del oportunismo; que arrebata intencionalmente votos a la formación de la extrema derecha, desconociendo, al parecer, que si esa organización no se asienta en la Asamblea, ella no podrá seguir gobernando. Su ansia de poder no parece tener límite. Tras dejar tras de sí el terreno arrasado, su destino personal parece abocado a integrarse en la extrema derecha, hundiendo consigo en su anunciada caída a todos cuantos se acercan a ella. Como gravísimo colofón, ha intentado incendiar de nuevo -agitando un absurdo nacional-madrileñismo- el conflicto estatal planteado por los secesionistas en Cataluña, cuando éste languidecía por sus propias contradicciones. Su ignorancia política clama al cielo. Sus malabarismos políticos tienen un fin cuando la cuerda de las sorpresas se agota. Y lo hará más temprano que tarde.

Un centro escorado

Por otra parte, el papelón de los dirigentes centristas no puede ser más lamentable. Siguen sin entender que solo su autonomía política, sin entregarse de lleno a ninguno de los dos grandes partidos, puede granjearles la condición de bisagra que les permitiría perpetuar su presencia electoral en la escena. Su candidato Bal, -“centrista sin ideología”, como se autodefine este letrado político más abogado que del Estado- no deja de adular a la candidata del gran capital, quizá para ver si le cae algo y así seguir en el machito. Y eso que esa formación centrista proclama ser adalid de la lucha contra la corrupción… Fue su predecesor Aguado el único que, desde el propio Gobierno regional, plantó cara a la patrona de las tabernas y ahora lo retiran de la escena de un plumazo. No resultan comprensibles los zigzags por los que dribla el candidato de esta opción electoral, que se dice centrista, por otra parte tan necesaria en la escena madrileña.

Pecados de izquierda

La izquierda pagó el pecado de su indolencia política permaneciendo en el banquillo regional, lejos del Gobierno, durante 26 años. Y para un solo presidente progresista que un día tuvo, este se dedica ahora a salivar de gozo cuando se encuentra con la candidata del colorete en las mejillas y la mirada pasmada. La falta de políticas de izquierda encumbra a la derecha. Siempre. Contemporizar con el gran capital más de lo imprescindible bajo un modelo capitalista, se paga muy caro desde la izquierda. Esta ha de ser la lección aprendida: solo las políticas sociales democráticas, favorables a la mayoría social, acreditan los gobiernos de la izquierda, coaligados o no. Todo lo demás, fintas por medio, no hace sino abrir el paso a irresponsables, incompetentes y corruptos como los que han gobernado esta atribulada región durante un cuarto de siglo.

Miedo en la derecha

Con todo, hoy hay miedo en la derecha. Y en el mundo del dinero irresponsable, también. La función no ha terminado. Vamos a ver qué inventan cuando descubran que la unidad formal de la izquierda amenaza de veras con morder su mandato donde más les duele, Madrid, Eldorado de todos los pelotazos posibles.

De momento, ya ha surgido el terror en pequeña dosis, en forma cartas rubricadas con balas del fusil ametrallador, anteriormente reglamentario, CETME. Pese a la repugnante negativa a condenar las amenazas asesinas contra el candidato Iglesias, -cartas asimismo enviadas contra el Ministro del Interior, Marlaska y la directora de la Guardia Civil, María Gámez-, por parte de esa señora nacida en Cuba que quiere echar de España a todos los migrantes -menores desprotegidos incluidos-, menos ella misma, no conviene entrar demasiado a esos provocadores trapos.

Es muy comprensible la indignación de un padre de tres hijos, que lleva años siendo acosado por una chusma de pijos sin otra cosa que hacer que hostigarle a él y a su familia en su propia casa. Algunas togas protagonizan otra forma de cerco desde una tan incesante como inútil apertura de causas judiciales en su contra que acaban siempre, hasta ahora, por ser archivadas. Pero en estas elecciones no se destila ningún enfrentamiento guerracivilista entre azules y rojos –pese a la iniciativa violenta de los azules, como siempre acostumbra mostrarnos la Historia española-. Lo que se plantea en esta irresponsable llamada a las urnas de la candidata de la mirada pasmada es, precisamente, la gestión de la pandemia, abyecta, incompetente y ruinosamente dirigida desde el Gobierno regional de la derecha por esa señora que, como una poupée fatale, parece anunciar una nueva desgracia tras otra. La mera convocatoria a las urnas por parte de ella, cuando el patógeno sigue matando –también ahora a jóvenes con apenas unas décadas de vida-, parece demostrar el valor que parece otorgar a las vidas ajenas de sus representados, eclipsada como parece por una soberbia desmesurada, amoral.

Las gentes de bien de la región madrileña, [email protected] [email protected] demócratas, piden a la izquierda que siga la línea de colaboración y unidad formal recién emprendida. Hay posibilidades de recobrar para Madrid la dignidad que tanto voto desorientado concedió durante tanto tiempo a la derecha más corrupta de la historia. Los centristas de buena fe tienen la puerta abierta para incorporarse a esta empresa democrática. Si esas gentes de bien formularan un anhelo plenamente compartido, gritarían: “No nos falléis otra vez. Uníos y ganaremos [email protected]”. Solo así la democracia dejará de estar en peligro en el corazón de España. Madrid tiene derecho a vivir tranquilo.

Al Estado español, a la espera de la ayuda europea y en aras a la cohesión nacional interna, le conviene hoy más que nunca una política democrática, de estabilidad sensata y razonable desde el centro geográfico y político del país. Madrid-región, una vez asentado el voto de la serenidad, la solidaridad y de la limpieza, volverá a ser una consistente pauta a imitar.

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.