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En la batalla: coraje y decisión

No sé si es por culpa de los tuits, de la cultura de la inmediatez y la simplicidad, de los análisis en un máximo de 140 caracteres, de la terrible falta de matices, pero tengo la impresión, que la política actual se está infantilizando, o es que hay nuevos políticos inmensamente ingenuos.

Andan por ahí algunos diciendo: Pedro Sánchez tiene que decir que va a hacer. ¡Por favor! Fue Carl von Clausewits quien dijo: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Y podríamos remedar: la política es como la guerra, utilizando exclusivamente medios no cruentos, por supuesto. Aunque Churchill dijo una vez: “La guerra es menos cruenta que la política, en la primera sólo te matan una vez”. Pero lo que quiero decir, es que en la política también intervienen el liderzazo, el coraje, las agallas, la táctica y la estrategia. Pedirle a Pedro Sánchez, que haga públicos sus próximos movimientos, sería como haberle pedido al general Montgomery, que le comunicara a Rommel, por donde iba a atacarle en El Alamein. O a Bobby Fischer que le anunciara a Boris Spaski, cual iba a ser su próximo movimiento en el tablero de ajedrez.

Muchos buenos amigos (algunos están con Podemos, otros de mi generación siguen en el PSOE), con la mejor intención, me repitieron en su momento, que esta vez me había equivocado, al apostar por Pedro Sánchez. Bueno, es posible. Soy un escéptico lleno de dudas. Muchas veces he repetido, lo que me hubiera gustado nacer mecido por algún absolutismo, a la derecha o a la izquierda, acunado por la verdad única y absoluta. Pero sin embargo, me he pasado la vida luchando con las dudas y las verdades relativas. Me he equivocado muchas veces a lo largo de mis 78 tacos: profesionalmente, sentimentalmente y políticamente. Y sí me equivoco una vez más, no se me caerán los anillos, por proclamarlo pública y llanamente.

Soy de los que creen que hay que pensar bien las cosas antes de dar un paso; de los que opinan que hay que “leer” bien la realidad, antes de fijar la estrategia. Pero de los que, igualmente, piensan que no se puede estar sin actuar hasta tener el cien por cien de certeza (algo imposible), que hay que ser valientes y decididos, e ir hacia adelante con coraje y decisión, confiando en la postura adoptada, en la decisión tomada. Lord Bruntisfield, oficial de un regimiento de caballería, los Scots Greys, escribió: “El principio básico, y no era poco, era que cuando te encontrabas ante un problema – cuando te disparaban, o dudabas sobre que hacer para solucionar una situación – si actuabas, con suerte podías acertar, pero si no hacías nada, forzosamente te equivocabas”.

Políticamente soy amigo de los pactos, que estimo consustanciales a la política. Muchos de los líderes del PSOE de mi generación, cuya valía política he presenciado en persona, y cuya opinión sigo estimando, mantienen una posición contraria hoy a la mía. Todo ello me produce muchas dudas, es cierto, no lo niego. Pero por otra parte, la gran mayoría de los jóvenes (y no tan jóvenes) militantes, la abrumadora mayoría de nuestros votantes, y yo entre todos ellos, consideramos en su día una aberración política, facilitar un nuevo gobierno del PP. Y que nadie me venga con esas cantinelas del “bien común”, de “pensar en los demás” y no en nosotros, del “beneficio del pueblo” y de “los intereses de España”… Lo he repetido ya, todo eso no son más que lugares comunes, significados vacíos. Los demás, el pueblo, el Estado, el biem común… ¿quiénes son, a quienes se refieren, los de las sicavs, del Ibex 35, los de Suiza o los trabajadores, los desahuciados, los parados, los inmigrantes, los jóvenes emigrados al extranjero…? Eso es lo terrible de la política, no se puede estar con todos, no siempre se pueden integrar intereses contrapuestos ¡hay que elegir!

Así que, aún con dudas, adelante. Ante la falta de certeza absoluta, prefiero mil veces equivocarme siguiendo mi opinión, que meter la pata hasta arriba, compartiendo la de otros. Y fijada la estrategia: ¡a la batalla, con coraje y decisión!

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.