Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Formación adecuada en el presente, un trabajo digno en el futuro

Estoy escribiendo este artículo en el Día Internacional de la Juventud, el día de aquello que se va, como dijo el poeta, para no volver.

Ser joven no es fácil, nunca lo fue. A pesar del halo de romántica libertad, belleza y fuerza que siempre envuelve esta etapa de la vida, la realidad es que la incertidumbre supone un hándicap para quienes afrontan en este periodo lo que será su futuro personal y profesional.

Si decimos que no es fácil afrontar esta edad siempre, aún lo es menos en estos tiempos que nos ha tocado vivir, y que acucia, aún más esas dificultades. Baste con señalar que España lidera el paro juvenil, con un 38,6 %, triplicando los datos de la OCDE. Son esos primeros puestos que no desearíamos pero que ostentamos, y cuya causa no es solo la pandemia.

Por una parte, seguimos encontrándonos con el abandono escolar. Aunque si bien es cierto que hemos mejorado de aquel terrorífico 30% a principios de siglo XXI hasta el 17 % en la actualidad, seguimos muy lejos de los objetivos que nos marca Europa.

Hace unos días, respecto a este tema, en una entrevista que me hicieron con ocasión a mi nombramiento como concejala de Desarrollo Local y empleo en Rivas Vaciamadrid, comentaba que el compromiso de que nuestros jóvenes encuentren un trabajo digno comienza desde que inician su itinerario escolar. La sociedad tiene que estar vigilante: familias, docentes, responsables de todas las administraciones, para que los niños y niñas lleguen a adultos con garantías de una formación de calidad y acorde a la demanda laboral.

Con el auge de la construcción en la primera década de este siglo fueron muchos los que abandonaron los estudios sin ni siquiera el título básico, ante el “Dorado” que suponía ganar un dineral en el “tajo”. Este éxodo conllevó que con el pinchazo inmobiliario nos encontráramos con jóvenes rozando la treintena que no podían ser absorbidos por el mercado laboral por falta de preparación.

Pero, también, nos hemos visto con el caso contrario. Jóvenes que tuvieron que marchar a otros países después de haber invertido tiempo y dinero en una formación importante, porque no encontraban en España ese empleo por el que tanto se habían esforzado.

En ambos casos la consecuencia es la misma: un talento desperdiciado, un futuro en el aire.

Tenemos la oportunidad de cambiar las cosas tal y como hasta ahora las hemos hecho, porque no funcionan. Hemos de recuperar a aquellos jóvenes desmotivados, adecuando una formación a sus perfiles, con profesiones para las cuales hay demanda, modificando los planes de estudio reglados si fueran necesarios. Tenemos que apostar de una vez por todas por una Formación profesional de calidad y ajustada a lo que requieren las empresas. Las enseñanzas universitarias tienen, también, que revisar sus planes de estudios con la vista puesta en esos objetivos 2030 con los que nos hemos comprometido para que el mundo que conocemos pueda ser sostenible.

Si algo ha demostrado esta pandemia es la fragilidad de nuestra economía, sujeta a unos parámetros cuya base es el turismo y la hostelería, que son, sin ninguna duda un nicho de empleo, pero que también debemos de revisar para que el trabajo que oferten no sea estacional y a veces precario.

La posibilidad de la teleformación y el teletrabajo, al que hemos llegado obligados, puede ser una oportunidad inmejorable para poder corregir esas cifras que son todavía negativas.

Para finalizar he de señalar, mis queridos lectores, otro elemento importante y necesario de reivindicar en un día como este. Si algo quiere y necesita la juventud es independencia, y, para ello, junto con el empleo necesitan una vivienda que lo permita. Mayor inversión en el parque de vivienda de alquiler joven, con precios asequibles y calidades dignas es otra de las patas en las que se asienta el futuro de esta generación que transita entre los dieciocho y los treinta años.

Todo esto son retos que debemos de asumir ya, no podemos perder más tiempo, o el tiempo nos perderá a nosotros.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.