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La España oscura y el mito del héroe

Desde pequeños necesitamos héroes. Los cuentos infantiles están repletos de seres míticos que asumen aventuras necesarias para salvar a un reino. Luchar contra monstruos. Vencer a malvados. Devolver la felicidad a las personas. Es el mito del héroe que recorre su camino de realización.

La aparición de la figura heroica siempre fue aglutinante y llevó a esos pueblos, de todos los tiempos y en todos los lugares, hacia su destino vital. Las personas y los colectivos de los que forman parte tienen dentro la angustiosa necesidad de dar sentido a su existencia. Se trata siempre de armonizar la vida personal con el entorno con el que se conecta. El sentido trascendental tiene mucho que ver con el grado de satisfacción que el individuo proyecta hacia el pueblo en el que vive. Esto no se resuelve con una simpatía deportiva, social o simplemente política. Todas son vías más o menos satisfactorias que conectan los sentimientos individuales con lo colectivo. El héroe canaliza y se sacrifica por el conjunto. El franquismo fue gris. Oscuro. Mediocre. Procuró sustituir la figura heroica por la imaginería religiosa. España se convirtió en la reserva espiritual de Occidente. La cultura fue su enemiga. El control del pensamiento su objetivo. No pienses. No te metas en política. Aún así, en un principio, comenzamos aplaudir a la heroicidad de los sanitarios y sociosanitarios que presentaron batalla a los privatizadores durante la pandemia.

La destrucción de los libros siempre fue una acción preferida por la oscuridad. Están en contra de la verdad que atesora él conocimiento. Están en contra de la historia. Aspiran a reescribirla. Quieren destruir la memoria. Quieren que los héroes míticos se diluyan en el olvido. Actualmente lo intentan ocultar con misas y homenajes. La verdad debe surgir.

Ciertamente, los héroes contemporáneos construidos por la Transición se han derrumbado por efecto del peso de su propia degradación. Ello no es para nada satisfactorio. Los mitos heroicos, que se construyeron al consolidar un relato a través del tiempo, deben ser representativos de valores sociales de referencia. Cualquier distorsión o revelación que degrade su imagen es perjudicial para los individuos y grupos de los que forman parte. Hasta la propia imperfección que contiene la belleza es sublime. Lo humano es imperfecto. La belleza es imperfecta. La democracia es imperfecta, aunque el límite de su imperfección fue vaciarla de valores morales. El haber asentado el proceso de apertura democrática en una arquitectura de mentiras abarcando los hechos que dieron lugar al 23F, también ha terminado por derrumbarse.

Tal vez por ello la génesis del 15M fue una experiencia heroica, pero sin figuras identificativas. Hubo que esperar a la formación de Podemos para darle rostro a las personas que llevarían a cabo la gesta. Quienes iniciarían el camino y dirigirían las fuerzas vitales hacia la realización colectiva, a través de las energías individuales. Aceptando las imperfecciones que definen a lo humano. Esto alarmó a la oscuridad. Desde ese temor se organizó la mayor campaña de destrucción que se ha llevado a cabo desde la muerte del genocida contra una opción política en la figura de sus dirigentes. Aún así, se ha formado un gobierno con propuestas progresistas. Con una épica diferente a la que nos ofrecía el neofranquismo del bipartito.

Los especialistas en marketing electoral suelen considerar que los comportamientos colectivos de adhesión tienen una cierta uniformidad heroica en todos los tiempos y en todos los pueblos. Toda su acción comunicativa se basa en la construcción de mensaje en esa dirección. Pero también conocen que la destrucción de una forma de hacer política se basa en deslegitimar el derecho a representar la voluntad de sus electores. Desde allí, la difusión y promoción de fakes news tuvieron el propósito de derribar la idea que presentaban los representantes de Podemos. Hasta ahora no lo consiguieron. Pese a errores tácticos el sentimiento heroico que supone sigue allí. Esta cuestión se deriva de la gravedad que supone la publicación de la viñeta que ilustra el editorial del editor del medio digital “El Español”. En ella, se muestra a Pablo Iglesias con una pistola en la boca.

Deberíamos preguntarnos si nos debemos preocupar por la integridad física de los representantes y simpatizantes de las opciones políticas diferentes a la ultraderecha que representa ese tipo de periodismo.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.