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Los once principios de la propaganda nazi y la crisis del COVid-19. Principio de la exageración y desfiguración y Principio de la vulgarización


En esta nueva entrega analizaremos dos principios, el de la exageración y desfiguración y el de la vulgarización.

En el cuarto se trata de elevar a categoría de transcendente una simple anécdota, es decir hacer de algo que no tendría la menor importancia un tema vital.

Pongamos un ejemplo, uno solo, para no cansaros, mis queridos lectores, que podrían ser por decenas. Hace unos días la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (que por cierto es licenciada en Derecho por la universidad de Santiago de Compostela y máster, de los de verdad, en Recursos Humanos y relaciones laborales), en rueda de prensa explicaba lo que era un ERTE, figura nueva para muchos, con al que se quiere paliar el impacto laboral de la crisis del coronavirus. Aplicando pedagogía, indicó, con una sonrisa que ante tanta y laboriosa exposición, que hasta los niños y las niñas iban a saber, a fuerza de repetir, lo que era ese nuevo ajuste empresarial y laboral… Y sonrió, solo eso. Pero, uno de los periódicos de la caverna sacó un titular diciendo que la ministra de Trabajo se había reído de los parados por los ERTES. Una anécdota elevada a la categoría de ofensa a la ciudadanía.

Es así de fácil. No importa que la señora Díaz, ministra del Gobierno de España se esfuerce por que los españoles y españolas de a pie entendamos que es eso de los ERTES, para tranquilizarnos, para que sepamos que se trabaja en asegurar los puestos de trabajo… No, lo importante y lo transcendente es que sonrió.

El quinto principio nos deja a la ciudadanía un poco por los suelos. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”. Es decir, que dado que la masa es absolutamente una ignorante, para qué molestarse en afinar, la propaganda puede ser gruesa, a brochazos que se la van a creer igual. Además, la memoria de pez del pueblo llano obliga a dárselo simplificado. Este principio está muy relacionado con el sexto, que veremos en la próxima entrega.

La vulgarización es la que nos hace entender cómo es posible que burdas patrañas calen en entre ciertos sectores ciudadanos que se los creen como si fueran dogmas de fe. Es cierto, que como afirma esta sentencia goebbelsiana (si cabe este adjetivo) la ignorancia es una de las mejores aliadas de la propaganda y de la manipulación, ya que abona el terreno para que las cosas más aberrantes calen sin ningún prejuicio. Una de ellas, la más terrible para mi criterio (tanto es así que lo denuncié a Facebook) fue un vídeo y clip de voz en el que se decía que en Madrid el gobierno había dado orden para que a partir de 65 años a los enfermos de coronavirus se les sedara y se les dejara morir. Tal fue la repercusión de este bulo repugnante que llegó hasta Rusia. El culpable, creo, tiene abiertas diligencias legales.

Otro que también ha tenido calado entre los sectores cercanos a la ultraderecha es el que dice que este confinamiento no es más que un ensayo para implantar posteriormente una dictadura comunista bolivariana. O sea, pensarán los más “espabilados”, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias provocan una pandemia global desde China para instaurar una dictadura a la Venezuela… Como diría el de Ubrique, en dos palabras: im-presionante.

Asimismo, por otra parte, se crean, con las declaraciones de “expertos”, de quienes no conocemos ni el nombre y de algún político retirado, dudas respecto a la validez del confinamiento y la legalidad del estado de alarma, que en aquellos y aquellas que ya se resienten del mes de reclusión les parece lo más verosímil. No importa que las autoridades sanitarias españolas o la propia OMS hayan validado este método, no, si es rebatido por “los expertos anónimos”.

Poco a poco se intenta minar aquello que hace que un país sea capaz de soportar una experiencia tan dura como la que estamos viviendo. No importa, si se cumple aquella frase lapidaria, que hubiera sido suscrita por el propio jefe de propaganda nazi: “cuanto peor le va a España, mejor para nosotros”. ¿Recordáis? Lo dijo Cristobal Montoro, ministro del Gobierno de Rajoy.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.