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Política comunicativa, fakes y la clínica del rumor

Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.

Clive Staples Lewis

Las evidencias de una gestión colusiva, resguardada por el aparato mediático propietario de los mismos intereses beneficiados por contratos diversos, siempre con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, además de una legalidad hecha a medida para esos fines, tiene a sus responsables un tanto nerviosos. Los cadáveres aparecen en la oscuridad de la red privatizada de la dependencia. Las cuantiosas inversiones, más los sobrecostes correspondientes, suponen cifras colosales. Pero, se sabe, sólo para la gestión privada de servicios en la sanidad pública. Ello no implicó aumento en planteles de profesionales sanitarios, sólo su precarización. Tampoco aumentó el número de camas. Menos aún en equipamiento. Las Mareas Blancas recorrieron a lo largo y ancho la geografía de España denunciándolo. Hubo denuncias y renuncias. El bien engrasado aparato mediático, al tiempo, ocultándolo. Minimizándolo. Trivializando el sufrimiento. Banalizando las víctimas por desatención. En buena parte de las ocasiones, mediante campañas de comunicación basadas en la pura Acción Psicológica. Los conceptos actuales de Fakes News, Infodemia, o Infoxicación, son los herederos de las antiguas usinas del Rumor o, simplemente de Bulos. Los programas para el infotainment, cubren las parrillas de la programaación televisiva. Productos abyectos dirigen la opinión hacia los portadores de fakes. Los profesionales serios acallados o expulsados del paraíso. La verdad siempre será la primera víctima de la infoxicación.

Un Bulo es una falsedad articulada de manera deliberada para que sea percibida como verdad. En los países de habla inglesa se utiliza el término Hoax. En cualquier caso, ambos se refieren a engaños masivos por medios electrónicos, en la actualidad especialmente por Redes Sociales. El Bulo se diferencia del Fraude, en que éste tiene víctimas específicas, siendo cometido con propósitos delictivos y de lucro ilícito. El bulo tiene como objetivo el ser divulgado de manera masiva, para ello requiere del soporte de la prensa oral, escrita, televisiva, así como de Internet. Encuentra su máxima expresión e impacto en los foros, en redes sociales y en las cadenas de mensajes de los correos electrónicos. Los bulos suelen tener fines de difamación a rivales políticos. La sucesión de casos en que la Justicia falló a favor de Podemos y de Pablo Iglesias, en relación especial con el periodísta Eduardo Inda, dejaron a las claras que desde las llamadas “Cloacas del Estado”, y el conocimiento de altos funcionarios del Estado, procuraban la destrucción de la honorabilidad y posibilidades políticas de ese partido. Desde la conformación del gobierno de coalición, las usinas de bulos, construídos con rumores, formaron parte de verdaderas andanadas de Fakes. Todo, con el fin de proyectar la idea de que este gobierno es ilegítimo.

Debe saberse que un Rumor es una especulación no confirmada, que se intenta dar por cierta, con el propósito de condicionar el comportamiento de los públicos objetivo, a pesar de la información publicada. Mencionemos que esta última suele estar sesgada según cual sea el medio que la difunda. En general, el rumor incide entre los estereotipos de los individuos receptores y el entorno social que los contiene. Siempre apela a los miedos profundos de los públicos objetivo. El rumor se caracteriza por su capacidad de propagación, su difusión a través de redes y su desarrollo no jerarquizado de los medios que lo representan. Los sucesivos participantes del rumor aportarán en muchos casos, parte de su opinión, transformando el mismo hasta crear versiones distintas.

Pero, la aparición de la Pandemia y la consecuente Crisis Sanitaria que estamos soportando, ha conmovido los cimientos de la propia politica comunicativa que, cada uno de los agentes que intervienen en la construcción de mensajes, tenía prevista. El virus ha trastocado la campaña de acoso y derribo al gobierno. Los diferentes tipos de rumor hacen que una administración ineficiente en su creación actúe como un boomerang sobre quienes profieren verdaderas barbaridades, creyendo que no sufrirán consecuencias. Las brigadas de trolls, cuya finalidad fraudulenta pretenden afectar la credibilidad de una persona física, empresa, marca política o institución, parecen producir constantes mensajes destructivos, sea cuál sea el sentido de las decisiones de los equipos gubernamentales que gestionan esta crisis. La aparición de hastag, etiquetas, surgidas de estas factorías de trolls, orientan la producción.

Pero, al parecer, el gobierno parece haber afrontado tambien la emisión de información de esta crisis con la convicción de contrarrestar el que, para que una noticia se convierta en rumor tiene que ser importante y ambigua. Así, el rumor sirve a la sociedad para descargar tensiones emocionales frente a lo desconocido y que le es inquietante. Porque una característica del “boca a oído” es la distorsión del mensaje. Por tanto, sabido es que, con la repetición, incluso puede llegarse a que una información incierta llegue a creerse verdadera. A raíz de todo esto surge la línea de comunicación del gobierno.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en los EE.UU., conscientes de la necesidad de mantener alta la moral de su opinión pública, las autoridades pusieron en práctica la técnica conocida como “Clinica del Rumor”. De tal modo, utilizando espacios radiales que se ocupaban de dar a conocer los rumores que se habían hecho públicos en esa semana, procuraban desactivar su propósito distorsionador y destructivo desmontando y ofreciendo información verosímil.

Cuando los dirigentes del Partido Popular, VOX y Ciudadanos, salen en tromba cuestionando la frecuencia, contenido y transparencia, con que este equipo de gobierno administra estos dramáticos momentos, se choca frontalmente con la abundante y precisa información oficial. Los diferentes representantes de la administración de esta colosal crisis, diariamente, se ocupan de ofrecer el informe de situación, además de solventar bulos, fakes y rumores. La oposición de ultraderecha consciente de ella contra táctica, ha pretendido calificar la presencia gubernametal como un “Alo Presidente”, con el mero fin de regresar a la “venezuelización” de la información. Mucha gente terminará comprendiendo que ser traidor es sabotear las posibilidades de salida a esta crisis sanitaria que padecemos.

Tiempo habrá para que la Justicia haga su trabajo.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.