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No es el momento

Oímos esta frase casi constantemente: “no es el momento de pedir responsabilidades, ya veremos”, seguido de: “ahora lo que tenemos que estar es todos unidos”. Por supuesto, la segunda la compro sin lugar a dudas, sino fuera que, como cuando éramos pequeños y nos regañaban por pelear, deberíamos decir “han empezado ellos”.

En casi todas las crisis la ciudadanía da siempre un ejemplo de mesura, de contención. Para no irnos muy lejos, baste recordar la tragedia del 11M. Obviamente el número de fallecidos no fue el mismo, pero la causa fue absolutamente demencial. Y sin embargo volvimos a nuestra cotidianeidad con todo el reparo, con todo el miedo (yo tardé tiempo en dejar de mirar debajo de los asientos del metro y del cercanías) reprimido, sin condenar a colectivos que no compartían con los asesinos nada más que la geografía o la religión.

Ahora estamos haciéndolo igual. Ante esta situación que nos ha quitado la libertad de movernos, de encontrarnos, de abrazarnos, la mayoría hemos optado por la paciencia del que espera pero no desespera.

Pero esto no significa que muchos no seamos conscientes, mis queridos lectores, que el virus coronado ha hecho más estragos que los que debiera haber sido si en Madrid la Sanidad no hubiera soportado unas políticas neoliberales, que derivaron el apoyo hacia lo privado, bajo el lema de su presidentísima Aguirre de que la sanidad privada es más eficaz que la pública. Espero ansiosa esa auditoría de la sanidad en Madrid de estos últimos veinte años, en los que como testigo quedan hospitales, como el de Henares, sin terminar, camas eliminadas, médicos despedidos (muchos emigrando a otros países), plantas cerradas y listas de espera sine die… Y sin embargo los líderes de la derecha no cejan de minar la tarea del gobierno, sin aportar nada más que ser el vocero de las quejas de comunidades autónomas gobernadas por ellos, y que más valdría que mirarán la viga de su ojo.

Y quiero que se me entienda: no estoy sentenciando una ideología, señalo la nefasta gestión de un partido, el único condenando por aprovecharse de un lobby corrupto, e investigado en la actualidad por derivar a campañas electorales dinero que tendría que ir a la sanidad madrileña. Estoy segura de que muchas personas de ideología conservadora también reconocen lo que digo.

Estamos en la vorágine de una pandemia, eso quiere decir que es a nivel mundial. No creo que de ninguna de las maneras hubiéramos podido evitar el contagio, en un mundo global de relaciones laborales y de ocio, con el inicio en un país con tanto tráfico exterior. Pero mucho me temo que para lo que estábamos preparados era para matar osos con tirachinas.

Pero llegará ese momento de rendir cuentas, todos. De saberse la verdad ante la cantidad de bulos y fakes recorriendo las redes, para bien o para mal. Yo lo estoy deseando.

Mientras, os escribo desde mi casa, como debe de ser, poniendo mi pequeño grano de arena de este reloj del confinamiento.

Espero y deseo que os encontréis bien. Seguimos.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.