LA ZURDA

Rutina

Me piden desde la redacción de este periódico que escriba un artículo. Quiero huir de hacerlo con el mismo tema que nos invade, nos secuestra y nos ata el ánimo, pidiendo como rescate nuestra libertad.

¿Pero de qué escribir entonces? Cualquier otro tema parece frívolo… Ni siquiera el recurrente de que hoy ya es primavera parece encajar en este engranaje en el que nos encontramos, maquinaria de un reloj que nos marca la reclusión, con ligeros terceros grados para sacar a nuestra mascota (cuántos arrepentidos hoy de no tener el perro tan implorado en Navidad), o para hacer la compra.

Durante estos días se me han pasado por la imaginación miles de analogías: estar en una prisión, navegar en un barco al Gran Sol, ser monja de clausura… Vidas en espacios reducidos sujetos a una rutina diaria, pero que es, sin duda, la tabla de salvación.

No vivo sola, y eso es una ventaja para situaciones como estas; soy escritora, y eso también lo es, porque me permite crear espacios imaginarios a través del teclado, historias que me hacen salir fuera de las cuatro paredes de mi casa. Pero, en mi opinión, lo más importantes es crearte una rutina, un orden que compense la incertidumbre.

Reconozcámoslo, lo peor de esta situación, además del puñetero coronavirus, es el no saber cuándo acabará este proceso, ni si mañana uno de nosotros tendrá declarado el contagio. Entonces no nos queda otra que crearnos certezas de puertas para adentro que nos permitan tener una cierta seguridad y nos mantenga la mente ocupada. Eso es la rutina, saber lo que vamos a hacer en un momento u otro.

Si os dais cuenta, mis queridos lectores, en todos los lugares en donde las personas viven sin salir al exterior se marcan objetivos diarios muy concretos, objetivos que se repiten todos los días… Y también, ¡cómo no!, ratos de ocio o de simplemente vaguear un poco.

Puede que penséis que este artículo no tiene mucha enjundia, tal vez. O que está escrito para complacer a mi redactor jefe, que seguro. La realidad es que, simplemente, os comento lo que a mí me está funcionando para afrontar esta situación que nos tiene absolutamente descolocados. Como si viviéramos en una “distopía”, es la frase más recurrente en las redes…

Sigamos en casa, creemos un espacio que nos acoja, ya que el exterior nos es hostil, y sobre todo dejemos de sembrar la incertidumbre, más allá de la que es real, sobre conspiraciones y comparaciones con chinos y coreanos. Dejemos de replicar imágenes de ataúdes y entierros italianos, que quizá funcionen con algunos como disuasión, pero que en general producen gran desazón.

Hagamos de estos días un camino rutinario de esperanza hacia el día en que todo esto acabe y procuremos evitar a aquellos que lo quieren convertir en la milla verde, porque no es así.

¡Ah! Y no me resisto… ¡Feliz primavera!

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.