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La "solución final"

Una ya cree estar curada de espanto, pero, a veces se encuentra con barbaridades como la que escuchamos del diputado del Partido Popular José Ignacio Echániz acerca de la ley de la eutanasia.

Que los populares se descuelguen con salidas de pata de banco es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Su forma de hacer política no se basa en propuestas ni alternativas, sino en descalificaciones, amenazas con demandas judiciales y soltar lo primero que se les viene a la cabeza, sin pensar, o sí, en qué hay realmente bajo tales afirmaciones.

Ayer el señor Echániz dijo, que la eutanasia era una “solución final” para ahorrar costes sanitarios. Ya lo del ahorro de costes sería de “traca·, mis queridos lectores, sobre todo viniendo de alguien que, cuando ocupaba la cartera de Sanidad en Castilla- La Mancha, siendo presidenta Dolores de Cospedal, manejaba la tijera mejor que un sastre, aplicando tales recortes sanitarios que a muchos manchegos no les quedó otra que movilizarse con encierros y manifestaciones.

Pero hay mucho más. La expresión “solución final” encierra toda la carga de maledicencia en su forma y en su forma. Esa expresión conlleva el recuerdo histórico maldito de otra solución final, la de los nazis hacia los judíos. Es decir, que el PP señala que la ley de eutanasia no se promueve para acortar el sufrimiento de aquellos cuya vida ya no es vida, sino que el Gobierno y quienes lo sustentamos, dentro de la “filosofía de izquierdas”, queremos quitarnos del medio a los ancianos para ahorrar costes… Vaya, lo que viene siendo un homicidio legal.

Comenzaba el artículo diciendo que nos curamos de espanto a base de escuchar barbaridades, aunque una de este tamaño es imposible de digerir. ¿Qué hay en la cabeza de estos diputados para pergeñar semejantes conclusiones? ¿Hasta dónde pueden llegar en esa carrera sin frenos de denostar y destruir todo lo que sea progreso y derechos humanos con esa hipocresía vestida de caridad?

Como con tanto antes (el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual), regular sobre algo no significa que uno se vea en la obligación de hacerlo. Si el señor Echániz prefiere acabar sus días con sufrimiento, o sedado hasta las cejas para no sentir dolor, que lo haga. Si eso es lo que quiere, es muy libre de tomar la decisión. Allá él. Pero que nos deje a los demás la libertad de saber qué es vivir y que no, y apoyar a quienes han decidido que su recorrido vital, ante una enfermedad incurable, ya no tiene más camino. No hay nada más inútil que el sufrimiento, y la solidaridad nos debe llevar a paliarlo en la medida de nuestras posibilidades.

En fin, si un partido político, para rebatir una propuesta de ley se agarra a la barbaridad de que tras ella se oculta ahorrar dinero a cambio de vidas, está total y absolutamente perdido. Pero si ese partido, además, es el causante allá donde gobierna de recortes en la Sanidad pública, retrasos en las pruebas médicas, así como en ayudas a la dependencia y privatizaciones a mansalva, lo que muestra es la falta de decencia más absoluta y la degradación de los ciudadanos a quien representa.

Por mucho menos se ha pedido la dimisión.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.