LA ZURDA

La mochila española

“La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública.”

Ludwig Von Mises

El fascismo español está a buen resguardo dentro de la Mochila Española, bajo la que están todos los españoles desde la TRANSICIÓN. Esta mochila ha sido el gran secreto que se la inoculado a los ciudadanos y al mundo, hasta que el devenir de la Historia les permitiese mostrarse sin pudicia. De allí que lo hagan ahora.

En esta mochila está la serie de mentiras que consumimos. Es la falacia de que nuestra cultura es la castellana. Que nuestra religión es el catolicismo. Que nuestra opción es ser heterosexual. Que en este país los vencidos deben aceptar ser los sumisos proveedores de los recursos para mantener los privilegios de los vencedores. Que la economía debe basarse en un grupo de corporaciones que concentran el poder financiero, empresarial y profesional. Que las asociaciones sindicales serán organizaciones cómplices con las conveniencias de las anteriores.

En esta mochila se resguardan los medios de comunicación avenidos con esos poderes lejanos al interés general. En realidad resultan ser, todos, propiedad de la banca acreedora o de unos pocos fondos de inversión internacionales. Poco patriotas, por cierto, los que se envuelven en banderas rojigualdas parecen ignorar esta evidencia. Hasta la que fue aerolínea de bandera, Iberia, es británica. Todo está en la mochila española.

Como la antinomia del socialismo neoliberal, o directamente fascista, que cuestiona la posibilidad del primer gobierno progresista desde la Transición. Con el permiso de Calviño, representante de los poderes que cooptan los organismos de administración de los recursos de todos a favor de aquellas minorías. La Gestora fue, y es, una consecuencia de esa legalidad que mantuvo la mochila española. Pero, aún así, la oportunidad de aligerar la carga es posible.

La mochila española es pesada. Tanto, como para contener a eurodiputados que favorecieron la adhesión al CETA y al TTIP. El estudio que ha fichado a Saenz de Santamaría no lo ha hecho de manera casual. Las legalidades, como las incompatibilidades o las normas represivas a medida, se implantan fuera del Parlamento. Aunque, como también debemos incluir a un numeroso grupo de parlamentarios y exparlamentarios, la mochila sigue vigente merced a una legalidad que estos crean, y siguen creando, a medida de las corporaciones del 3%, o del reciente 1% madrileño. Para que mencionar las sospechosas actividades que se desarrollaron bajo la inviolabilidad de la Corona. Sus orígenes están en los libros de historia.

Por último, la mochila es muy pesada, además, por la corrupción que subyace en los sobrecostes de las contrataciones públicas. En las puertas giratorias, el rescate de entidades, empresas y obras públicas, sin que la justicia tome medidas efectivas para cumplir su cometido o procrastine. El señor Lesmes debería dar cuentas por sus decisiones en relación al nombramiento de magistrados, todos, para proteger la ideología que contiene esa mochila.

Estamos frente a la oportunidad de aligerar la carga de esa mochila. Tal vez por eso sea tan virulenta la acción opositora del partido más corrupto de la historia política española. También la de la cúpula de los obispos criados en el más rancio franquismo. No se resignan a disminuir su avaricia.

Habrá que estar alerta. Entre otras cosas, porque quienes se oponen no están jugando. Están dispuestos a la eliminación de toda discrepancia. Que eso lo tengan en cuenta los que desde la izquierda se suman a la crítica de un modo suicida. Si se salen con la suya borrarán del mapa a la disidencia. Ya lo han hecho.

Quedan advertidos.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.