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Cayetana y el pan

Hay, tal y como dice el dicho popular, personas que cuando abren la boca hacen subir el pan. Y no es que tengan que ver con este básico alimento, sino que sus palabras suelen producir alarma y algún escozor que otro.

No le he oído a la portavoz del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, marquesa de Casa Fuerte, ni una sola declaración en positivo que hiciera asomar algo de humanidad a ese rostro más propio de una esfinge que de un ser humano. La última barbaridad, porque no se puede catalogar de otra cosa, es decir que el momento político actual (por el independentismo) es peor que cuando ETA campaba por sus respetos, aduciendo la razón de que entonces el PP y el PSOE estaban unidos.

Quizá sean su juventud y su adquisición tardía de la nacionalidad española (2008), que se une a la francesa y argentina, las que tergiversan una realidad tremendamente dolorosa para España. Porque la otra opción, la que derivaría de la consciencia de utilizar partidistamente lo que supuso la lacra del terrorismo en el día a día, supondría una falta de todo, desde responsabilidad hasta humanidad.

Es posible que la estrategia del PP sea poner frente a la portavocía del Congreso a alguien tan desagradable como la marquesa, que haga de contraposto al “pimpollo” (me encanta este adjetivo del periodista José María Izquierdo) Casado, para que este parezca la reencarnación de la bondad. Pero no funciona; por lo menos, para quienes queremos que la política sea construcción y no una sarta de “tú más”.

Yo soy la primera, mis queridos lectores, a la que le pone de los nervios la actitud de los independentistas catalanes. Ver a Torra por la televisión despierta en mí unos sentimientos oscuros, que mi talante democrático sujeta como a un caballo desbocado. Sí, estamos hasta la peineta de las absurdeces que día a día nos llegan desde ciertas instituciones catalanas, pero, de momento, no son terroristas, aunque hayan hecho ciertos repuntes que les acerque a la Kale Borroka de infausto recuerdo.

Estamos en una nueva era, la era de la desmesura, en la que los medios, algunos, los más me temo, persiguen la noticia como posesos, para aumentar el número de clics en sus titulares. Los políticos, algunos, se avienen a esta estrategia de crispar, o es que, a lo mejor, no tienen otra. Cabría que la señora Álvarez de Toledo recordara que cuando se aplicó el 155 en 2017 el PSOE sí estuvo unido con el PP, apoyando la Constitución. La moción de censura socialista vino después, cuando la montaña de corrupción de su partido, condenado por aprovecharse de ella, hizo imposible que siguiera gobernando el que presidía no solo España sino el PP. Y sí, salió adelante con los votos de los independentistas, representados legítimamente en la cámara, los mismos cuya falta de apoyo nos llevó a otras elecciones. Cualquiera, menos la derecha, es capaz de ver que el partido socialista se ve obligado, ante la negativa Ciudadanos y PP a abstenerse, de sacar adelante una investidura con el resto del Congreso por responsabilidad con España.

En fin, que cada vez nos cuesta más amanecer con semejantes boutades (con malicia, pero sin ingenio), sobre todo por parte de quien quiere alcanzar el poder a toda costa, sin importarle manipular una etapa de nuestra historia que costó muchas vidas y que, gracias al esfuerzo de los demócratas, de todos y todas, acabó con el cese definitivo de “la lucha armada” de la organización terrorista en 2011, bajo el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.