Como es sabido, la mano es una extremidad cuyas acciones son regidas directamente por el cerebro, una característica que no ha podido pasar desapercibida para distintas tradiciones y para la masonería. La mano es casi como una ventana del cuerpo entero, del hombre completo. Pensemos, por ejemplo, en la tradición de leer las manos. Existen muchas expresiones que tienen que ver con el sentido de actuar. «abrir la mano», «poner la mano», «dejar la mano», la «mano dura», «tener buena mano para…», etc. Así pues, el ser humano se manifiesta a través de sus manos. Pero también es muy importante la palma de la mano porque están en contacto con las herramientas, además de los dedos. Es más, aquellos instrumentos utilizados solamente con los dedos se pueden prestar al engaño, por ejemplo, un instrumento de escritura. Pero los que se manejan con las palmas pueden ser más fieles. La palma es transmisora de energía.