Las dimensiones de una soledad que puede asolarnos o acompañarnos
En el donostiarra Museo de San Telmo pudimos asistir a una sugestiva presentación del volumen titulado “Soledades habitadas”. Tiene un formato peculiar, muy apaisado, que le hace sobresalir de la hilera en cualquier biblioteca. Incluso se sostiene de pie sin apoyo. A los pies de los ponentes había un ejemplar colocado en una curiosa escultura: La caja metafísica de Oteiza, concebida para que los espectadores rellenen los huecos. Eso es lo que pretende también este libro con sus espacios en blanco, destinados a reposar la lectura. Su grafía tampoco es casual. Redactada con letra negrilla y sin justificar los márgenes encontramos el texto de los protagonistas. Las personas entrevistadas en el bilbaíno barrio de San Francisco. Unos talleres de fotografía que les invitaban a retratar la soledad en su hábitat daba paso a un intenso diálogo con los artífices del volumen. Al final hay que desplegar las conclusiones y encontramos un código QR que nos permite participar en el proyecto, enviando reflexiones, audios o imágenes relativas a nuestra concepción de la soledad. Este volumen práctico sigue a otro teórico titulado “Soledades”. El tercer volumen se irá construyendo del modo recién descrito, con la participación de quienes deseen contribuir.
- Publicado en Opinión