La “Entente Femenina” en la Europa oriental a fines de los años veinte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Feminismo
Como hemos explicado en otros trabajos, los años veinte fueron una época de despegue del feminismo, y muy especialmente, de signo socialista, con reuniones internacionales y desarrollo de las secciones y grupos femeninos en los partidos socialistas, destacando el empuje, en este sentido, del laborismo, pero también del socialismo del centro y este europeo.
En este artículo seguimos ahondando en el conocimiento del feminismo en los años veinte, a través del análisis que realizó la actriz griega Helly H. Cozzonis sobre lo que estaba ocurriendo, precisamente, en la Europa central y balcánica.
Cozzonis afirmaba que cuando había estado en Praga en el año 1923 había asistido a las reuniones de la pequeña “Entente” de mujeres de los países de la Europa central y balcánica que, al parecer, había sido creada en Roma en 1922. Pero no podía creer que, años después, hubiera prosperado tanto, como lo demostraban las noticias que había recibido del III Congreso que se había celebrado en Atenas, a través de Ellinis, el órgano mensual de las mujeres griegas, que traducía para el lector español de El Socialista. Se congratulaba de todo lo que habían conseguido las mujeres en países donde había tantos odios “de raza”, en favor de unir a los pueblos, mientras trataban de luchar por la igualdad de derechos y trato de las mujeres, es decir, se había hecho un trabajo no solo estrictamente feminista, sino también por la paz en la zona y, como veremos en su momento, por los derechos laborales de ambos sexos y contra la pena de muerte.
La pequeña “Entente” estaba formada en ese momento por Grecia, Rumanía, Yugoeslavia, Checoslovaquia y Polonia. Todavía no se había logrado la incorporación de Turquía, Bulgaria y Albania, aunque se esperaba que tuviera lugar en breve plazo.
Cozzonis quería mostrar los avances conseguidos en los países miembros. En este sentido, la sección nacional femenina polaca había presentado a su Parlamento una moción pidiendo la igualdad entre los hijos legítimos y los naturales, y a la Sociedad de Naciones un memorándum referente a las “mujeres de conducta viciosa” (es decir, la prostitución), aunque ya desde 1918 se había conseguido en Polonia que desaparecieran las casas públicas. También estaban trabajando las feministas polacas por la consecución de leyes en pro de las mujeres y los menores, así como para la consolidación de la paz.
La sección checa, cuya presidenta era la senadora Plaminkowa, a la que hemos estudiado en El Obrero, y que había visitado España, estaba trabajando mucho.
La sección rumana, representada por la princesa Catacuzinos, había trabajado por distintas reformas para la mejora de la situación de las mujeres y los niños, como la promulgación de la ley autorizando a la mujer rumana poder conservar su nacionalidad después de casarse con un extranjero (este es un asunto por el que lucharon mucho las feministas de todo signo en aquella época).
Las feministas rumanas habían trabajado mucho por la colaboración entre los otros países, a través del Comité de Minorías Étnicas que existía en la “Entente”. La sección rumana había ideado un programa de intercambio de conferencias sobre Filología, Música, Arte y Filosofía.
Por su parte, Yugoeslavia había trabajado en relación a la cuestión de las minorías, un asunto de evidente importancia en dicho país. Al parecer, también, allí era muy activo el colectivo de mujeres abogadas.
Grecia presentó en la reunión la promesa hecha por su gobierno de votar en el plazo de dos años una ley concediendo el derecho del voto a la mujer a partir de los veinticinco años, siempre y cuando pudieran demostrar que habían cursado los estudios de primaria. Se había conseguido que la palabra “ciudadano” del artículo 15 de su Constitución fuese aplicable a ambos sexos. También se había conseguido que las abogadas pudieran actuar en los Tribunales de primera instancia, y que sus sueldos se equiparasen al de los abogados, además de un aumento para todos y todas.
El feminismo griego había luchado por la protección de la infancia, la investigación de la paternidad, terminantemente prohibida hasta ese momento, la supresión de las casas públicas, la creación de una Escuela de Comercio femenina y, por fin, había trabajado por un acercamiento con Turquía, el grave y eterno problema de política exterior.
El Congreso, que estaba estudiando Cozzonis había tratado, como uno de sus puntos fundamentales, la cuestión de la situación de la mujer en el derecho familiar. Al parecer, en la mayoría de los países allí representados la mujer perdía el nombre al casarse y se sometía a las órdenes del marido. En caso de casamiento de hijos menores se exigía solamente el consentimiento del padre. En caso de divorcio la mujer tenía derecho a conservar los hijos varones hasta los cinco años, y las hijas hasta los ocho. Todos los Códigos hablaban siempre de deberes femeninos, sin mencionar jamás los derechos. La ponente había defendido que el matrimonio debía basarse sobre una estricta igualdad entre los contrayentes.
Cozzonis explicaba que en el Congreso de la “Entente femenina”, las serbias y griegas, que tenían las leyes más conservadoras y anticuadas sobre la mujer, formaban el ala izquierda, la más radical, frente a las checoslovacas, en el ala opuesta, porque era el país con la legislación más avanzada. El centro lo ocuparía Rumanía, donde las luchas eran menos enconadas y la situación de la mujer “menos precaria”.
La sección griega, que era la que había realizado la ponencia (recordemos que el Congreso se celebró en Atenas), propuso la votación, sacando adelante lo siguiente:
Empleo
- Igualdad de condiciones para ambos sexos en los empleos.
- Igualdad en las oposiciones para los empleos, realizadas sobre las mismas bases para uno y otro sexo.
Higiene
- Designar un término diario de tiempo de trabajo para empleados de ambos sexos, no superior a las seis horas para empleados, y de ocho horas para los de comercio.
- Reglamentar las horas de trabajo, teniendo en cuenta el clima, época del año, y costumbres locales, para que los empleados pudieran disponer de sus horas de descanso en “ocupaciones higiénicas y culturales o simplemente distrayéndose honestamente”.
Protección de la maternidad
- Concesión de un permiso de seis semanas antes y seis semanas después del parto a las parturientas, con percepción íntegra del salario.
- Concesión a las madres durante seis meses de dos horas de permiso para amamantar a sus hijos.
- Evitar consecuencias de todo tipo para las madres de hijos naturales.
- Necesidad de aproximación de las fundaciones de “Gotas de Leche” en los grandes centros industriales.
Cultura profesional
- Equiparación entre hombres y mujeres en la educación profesional.
- Establecimiento de una educación complementaria obligatoria y gratis.
Otras cuestiones
- Proclamar la igualdad de derechos entre consortes.
- El trabajo de la mujer en la casa debía ser considerado como aportación de sueldo a la familia.
- El derecho de tutoría de menores debía ser privilegio del consorte en vida. Si éste, a consecuencia de imposibilidad material de ejercerlo, lo cedía, la tutoría debería recaer automáticamente sobre los descendientes del otro.
- Abolición de la pena de muerte.
Cozzonis valoraba mucho el hecho de que en varios países existiese preocupación por las mismas cuestiones, lo que demostraba más la necesidad de solucionarlas. También era digno de elogio el ejemplo que ofrecían las asociaciones feministas de casa país al querer terminar con los odios entre los pueblos, tan intensos. A pesar de los distintos idiomas que se hablaban, estas mujeres se reunían y se entendían. Y terminaba preguntándose en clave española:
“¿Qué resultado cabría esperar de un Consejo nacional de mujeres de España que reuniera en un primer Congreso panhispano a las presidentas de tod los países de habla española, para poner de manifiesto el estado de las leyes y opinión de cada uno de ellos en la cuestión del feminismo, inspirándose los que tienen poco en los que ya han alcanzado mucho, y dando al mundo la impresión de cooperación, unidad y homogeneización de la raza hispana?”
Como fuente hemos empleado el número 5657 de El Socialista de 23 de marzo de 1927. En la Hemeroteca de El Obrero podemos encontrar un conjunto abundante de historia del feminismo general y socialista en los años veinte.
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