Los holandeses en Asia en el siglo XVII
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Si los protagonistas europeos en Asia durante el siglo XVI fueron los portugueses, en la centuria siguiente el testigo pasará, fundamentalmente, a los holandeses. En 1595-1596 se produjo el primer viaje holandés a las islas de la Sonda. Por su parte, en 1602 se creó en Ámsterdam la Compañía de las Indias Orientales. Estos dos hechos iniciales demuestran la apuesta holandesa por el Océano Índico. En todo caso, no sólo tuvieron que luchar contra los portugueses, que durante gran parte del siglo siguieron bajo la Monarquía Hispánica, sino con la competencia inglesa, presente en el continente desde 1600 con la creación de su propia Compañía de las Indias Orientales. En esta competencia a tres bandas Portugal llevará la peor parte, ya que a finales de la centuria solamente conservarán Goa, Diu y Macao. También habría que señalar la creciente presencia francesa.
Los holandeses conseguirán asentarse con fuerza en las propias islas de la Sonda, ocupando Amboina y Banda en las Molucas en 1605. También se situaron en la zona occidental de Java, donde en 1619 fundaron Batavia. Por otro lado, consiguieron e impusieron tratados a algunos soberanos o sultanes locales, como ocurrirá en Sumatra, Java, Borneo y Célebes. En 1624 llegaban a Formosa pero serían expulsados a principios de los años sesenta por los piratas. En 1638 desembarcan en la isla de Mauricio. En 1641 estarán en Malaca. En 1656 se establecieron en Colombo. En Cochín llegaron en 1663. También consiguieron de Japón el islote de Deshima.
En relación con las cuestiones los holandeses se destacaron por sus procedimientos de explotación en sus dominios de la Insulindia. Los dos primeros objetivos de la Compañía Oriental de las Indias fueron vencer las resistencias locales y eliminar a los competidores europeos. En virtud del monopolio concedido la Compañía impuso a las sociedades indígenas los cultivos que consideraba rentables, como eran los de clavo, nuez moscada, pimienta, caña de azúcar y café. Los cultivos destinados a la alimentación de los propios naturales se arrinconaron, especialmente los hortofrutícolas. La producción agrícola era enviada a Batavia, el centro neurálgico de la Compañía, donde se almacenaba para que los barcos cargasen con destino a Europa. El negocio terminó siendo fabuloso.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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