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Los orígenes de la vacunación obligatoria de la viruela


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La resistencia a la vacunación no es un fenómeno actual en la situación de pandemia que padecemos en el mundo. Desde que surgió la vacuna de la viruela ha habido quienes se han resistido, obligando a las autoridades a legislar al respecto. En este breve apunte haremos un repaso, aunque no exhaustivo, a esta cuestión.

En Suecia la vacunación de la viruela se hizo obligatoria a una fecha temprana, en 1816. En Baviera se impuso en 1837.

En Inglaterra la vacunación no se impuso legalmente hasta 1867, pero en 1898 se estableció una especie de excepción con la denominada Acta de Vacunación, que eximía de ser vacunado al que fuera su portador. Con este documento se eximía de ser perseguido legalmente a un padre que declarase que en “su alma y en su conciencia creen que la vacuna es perjudicial para su hijo”. Como consecuencia, la viruela se extendió en determinadas zonas del país.

En 1871 se estableció la vacunación obligatoria en Dinamarca, y tres años después en Rumanía.

El Imperio alemán impuso la vacuna también en 1874. La ley obligaba a vacunar en el primer año de vida, imponía la revacunación cuando el niño/a cumplía doce años, y si no funcionaba como debiera, se procedía a dos inoculaciones en los dos años siguientes.

En 1876 la vacunación obligatoria de la viruela se estableció en Hungría, y en 1881 en Serbia. Siete años después hacía lo mismo Italia. Fuera de Europa, tenemos el caso de Japón que en 1885 estableció la obligatoriedad de la vacuna de la viruela en el primer año de vida, más dos revacunaciones con cinco años de intervalo.

Francia aprobó la Ley de Protección de Salud Pública en 1902, que prescribía un calendario de vacunación: primer año, al cumplir diez y, por último, cuando se tenía veinte años.

En España se comenzó a legislar muy pronto sobre la vacunación. De 1805 es una Real Cédula donde se obligaba a los hospitales de las capitales a contar con un espacio para conservar las vacunas, además de establecer la gratuidad para ser suministrada a las personas sin recursos. En ese mismo año el Consejo de Castilla insistió en la vacunación con una circular con instrucciones y una Real Orden para que se cumpliese lo dispuesto.

Pero cuando se comprueba que se repiten disposiciones se puede comprobar que no se cumplían las leyes. Así en agosto de 1815 se promulgó otra Real Orden para que se cumpliese lo dispuesto en 1805. Esta disposición es fundamental en la historia de la vacunación en España, y tiene su interés, ya que, en el preámbulo de la misma se justificaba su aprobación porque se decía que, al parecer, la vacuna estaba desacreditada por culpa de muchos “empíricos” que se habían dedicado a vacunadores sin tener formación. Pero hubo que seguir legislando porque costaba mucho que se impusiera la vacunación.

Ya en la España liberal hay que destacar una Real Orden de Narváez en enero de 1868 imponiendo la vacunación.

Según el jefe médico de la Sección Demográfica, Luis Lasbennes, en la memoria presentada al Ayuntamiento de Madrid por la epidemia de viruela en la capital en el verano de 1913, y que ha sido nuestra principal fuente para la redacción de este artículo (se puede consultar en la red), si se hubiera cumplido con todo rigor toda la legislación establecida España se hubiera visto libre de la enfermedad, pero consideraba que “la lenidad con que las sanciones penales se llevan a efecto da lugar a que progresemos lentamente”. Y parecía, porque en 1913, como vemos, hubo una epidemia de viruela en Madrid.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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