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Demasiado progresista para moderado, demasiado moderado para progresista


Mauricio Carlos de Onís, por José María Galván. Siglo XIX. (Palacio del Senado de España, Madrid). Mauricio Carlos de Onís, por José María Galván. Siglo XIX. (Palacio del Senado de España, Madrid).

La adaptación de las élites al largo proceso de la revolución liberal en España entre 1808 y 1843 fue generalizado a pesar de las guerras civiles en la península y América, y las invasiones francesas de 1808-14 y 1823-28. Sin embargo, muchos rasgos del Antiguo Régimen pervivieron durante el resto del siglo XIX en aspectos como una estructura social predominante de propietarios rurales, las mentalidades o la continuidad de ciertos privilegios.

Una de las familias castellanas que participó de esta adaptación fue la de los Onís, hidalgos de Cantalapiedra (Salamanca). Una dinastía de propietarios agrícolas que terminó al servicio del Estado, como diplomáticos durante un siglo entre 1760 y 1861. El fundador de la “dinastía” fue José de Onís, embajador en Sajonia y Rusia, protegido de Aranda, que promovió a su hermano Raimundo, protegiendo a sus sobrinos Luis y Eugenio. El más conocido como diplomático fue Luis de Onís, ministro plenipotenciario en Estados Unidos y Gran Bretaña y embajador en el reino de las Dos Sicilias entre 1809 y 1822. Su hijo Mauricio Carlos de Onís Mercklein habría de desarrollar actividades al servicio del Estado y puestos de parlamentario durante más de medio siglo entre 1809 y su muerte en 1861.

Enviado a Londres como joven de lenguas al comienzo de la guerra de Independencia en 1809, desempeñó la secretaría de legación en Berlín y Londres, hasta su retorno a España en 1816. Había seguido a las tropas aliadas contra Napoleón por Europa, asistiendo a los prolegómenos de la paz en París, donde llegaría a conocer a Talleyrand. Protegido del embajador y ministro José de León y Pizarro, ingresó en el ministerio de Asuntos Exteriores en 1818, ascendiendo en el escalafón hasta llegar a primer oficial en 1822, fecha en la pidió su jubilación, con apenas 32 años. En realidad, aunque había sido beneficiado como arcipreste de Huete en su infancia, su vocación era la de hacendado agrícola y solamente estuvo empleado en el Ministerio durante cuatro años, lo que le permitió disfrutar de una renta de jubilación de 40 mil reales.

Llegó a visitar a su padre expatriado y a su tío afrancesado en Montauban, teniendo que “purificarse”, sin demasiados problemas, debido a los puestos alcanzados en la secretaría de Estado durante el Trienio Liberal. La protección de su tío Manuel González Salmón, ministro de Exteriores entre 1826 y 1832, le permitió ser restablecido en la carrera diplomática desde 1829 con un puesto en la comisión de reclamaciones británicas, siendo reconocido por antigüedad como ministro plenipotenciario en 1830.

La nueva residencia en Madrid, y su matrimonio con su prima Carolina de Onís, con afanes literarios, le hizo cultivar relaciones sociales con escritores y políticos mediante tertulias, recepciones y bailes. No obstante, con anterioridad en 1829 había comprado el despoblado de Mollinedo, estableciendo una hacienda de colonización a la que llamo Carolina de Santa Cristina, en honor a su esposa y a la reina, por la que pretendió que se le concediera un marquesado, como había deseado también su padre. También, gracias a su matrimonio con su prima, concentró diversas herencias y beneficios, como el de regidor perpetuo de Salamanca y miembro de la orden de Carlos III.

La regencia de María Cristina desde finales de 1833 le permitió iniciar su carrera política como liberal. Como alcalde por el estado noble de Cantalapiedra fue nombrado comandante de la Milicia Nacional y miembro del Estamento de los Procuradores en 1834. Fue reelegido procurador y secretario de la Cámara, para participar como diputado en la legislatura constituyente de 1836-1837. Trabó amistad con el prohombre del partido liberal progresista, regresado del Perú, Antonio González González. Fue miembro de la comisión para el reconocimiento de la independencia de México y otros asuntos de Estado. Hizo fuertes contribuciones extraordinarias por la guerra carlista. A finales de 1838 fue nombrado ministro de Exteriores interino, siendo elegido senador en 1839. En el final de la regencia de María Cristina fue nombrado brevemente de nuevo ministro de Exteriores en julio-agosto de 1840. Sin embargo, aunque apoyó a Espartero como elección de regente, fue evolucionando a posiciones más cercanas al partido liberal moderado. Se enemistó brevemente con Antonio González al ver frustrado su retorno a misiones diplomáticas en Londres en 1841, donde la regencia de Espartero esperaba firmar un importante tratado comercial. Amenazó con dimitir como senador y tesorero de las órdenes de Carlos III e Isabel la Católica, obteniendo únicamente el puesto de vocal de la comisión de indemnizaciones por la guerra carlista en 1842, apoyando las medidas de amnistía posteriores.

Gracias a su amistad con el infante Francisco de Paula de Borbón, fue nombrado tutor de sus hijos de gira por Europa en 1842, lo que le permitiría más adelante profundizar relaciones con la familia real, dado que Francisco de Asís sería rey consorte desde 1846. Fue reelecto senador en 1843, donde había sido ya primer secretario, para adaptarse al fin de la regencia de Espartero, siendo nombrado por el nuevo gobierno que cerraba la transición de la revolución liberal vocal de la junta consultiva del ministerio de Exteriores y presidente del Senado. En esa calidad se encargó de tomar juramento a la reina Isabel II que había visto como se adelantaba su mayoría de edad con 13 años.

Su estrella política fue declinando en el nuevo régimen liberal moderado que durante 25 años dio estabilidad a España, limitando las libertades y la representación ciudadana. Se vio envuelto en un conflicto con la asamblea de las Órdenes, de las que era tesorero hasta su resolución judicial favorable en 1852. No obstante, mantuvo buenas relaciones con la familia real, siendo nombrado senador vitalicio en 1847, mientras que su hijo Luis Carlos, joven diplomático en excedencia, fue nombrado miembro de la Corte como mayordomo de una de las infantas. En 1853, escribió el opúsculo Observaciones sobre el gobierno, dirigido a la familia real, dando lugar a rumores que le situaban como posible nuevo presidente del gobierno a pesar de su distanciamiento con los principales partidos liberales. En realidad, fue evolución fue parecida a la de otros antiguos progresistas que suscribieron el proyecto de Unión Liberal de O´Donell.

A pesar de su dedicación principal como propietario agrícola, que le llevó a participar en la dirección de la Asociación de Ganaderos, tuvo interés en la inversión en sociedades anónimas capitalistas. Además, presidió la Sociedad Madrileña de Amigos del País en sus últimos años, entre 1856 y 1859. Su dilatada trayectoria durante medio siglo es representativa de la formación de una nueva clase política, con aspiraciones de nobleza titulada, dedicación a sus predominantes intereses agrarios, pero también a las oportunidades de la nueva sociedad capitalista.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Fue secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).

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