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La lucha contra el tifus en Madrid en el invierno de 1937


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

El peligro de epidemias en el Madrid sitiado en la guerra civil fue evidente, y más después de año y medio de contienda. Así pues, en el invierno de 1937, el Comité de Reforma, Reconstrucción y Saneamiento de Madrid, entre sus múltiples preocupaciones, se puso en marcha para luchar contra el tifus exantemático, que también es conocida como la enfermedad del piojo verde, y está muy asociada a momentos especialmente difíciles en relación con las guerras o las catástrofes naturales. El agente es la bacteria Rickettsia prowazecki, transmitida por el piojo del cuerpo humano. El tifus se desarrolló mucho en la inmediata posguerra.

El periódico El Socialista quería difundir con fines prácticos lo que iba a emprender la Comisión, avisando, además que la experiencia recomendaba que la propagación de la epidemia podía evitarse con procedimientos relativamente sencillos que convenía aplicar especialmente en la estación invernal que comenzaba (la nota era del día primero de diciembre) cuando el frío y la alimentación deficiente colocaban al organismo humano en condiciones desfavorables para la resistencia contra una enfermedad que era muy grave. Así pues, había que intentar extremar la higiene personal para combatir los parásitos del cuerpo humano.

Pero la higiene no era una cuestión fácil de emprender en aquel Madrid ya fatigado por tantos meses de guerra. Por eso, el periódico afirmaba que hasta la persona más pulcra podía verse atacada por parásitos peligrosos, y muchas personas no disponían de medios apropiados para librarse radicalmente de esta infección.

Por eso había que ayudar a la gente y proporcionarles medios necesarios para defender su salud. Para intentar cumplir con este objetivo, el Comité había organizado un Cuerpo de Visitadoras, con la misión de inspeccionar los domicilios e informar a los centros sanitarios acerca de los casos que merecían una atención preferente.

Dada la importancia del trabajo de estas Visitadoras el Comité rogaba a los vecinos de las viviendas que iban a ser visitadas que se las dispensase una buena acogida por el cuidado y esmero que iban a procurar para cumplir su misión. Era importante que se prestase a estas Visitadoras las mayores facilidades para asegurar la eficacia de su trabajo, en beneficio de la sanidad en Madrid.

La nota se publicó en el número 8638 de El Socialista de 1 de diciembre de 1937.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

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