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La Escuela nueva: formación y laboratorio de ideas


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

La Escuela Nueva ya ha sido estudiada por Tuñón de Lara, y especialmente por Alejandro Tiana. Nuestro propósito es más modesto y con un sentido divulgativo. Queremos mostrar que la Escuela nueva fue un intento, no del todo logrado en profundidad y en el tiempo, de fomentar la enseñanza y la formación, intentando ser un laboratorio de ideas, tomando como modelo la Sociedad Fabiana.

No se consiguió del todo por las dificultades económicas (se mantenía con las cuotas de sus socios), la inestabilidad que afectó al socialismo español, y porque, bien es cierto, que suscitó ciertos recelos desde las posiciones más obreristas del Partido, ya que la Escuela fue un puente de apertura hacia sectores reformistas e intelectuales de fuera del Partido, de los distintos ámbitos del saber y la izquierda. La Escuela Nueva, en cierta medida, es un ejemplo de la compleja convivencia de dos almas existentes del Partido en estas décadas iniciales del siglo XX, entre su esencia profundamente obrerista, y las aportaciones de nuevos militantes, más vinculados al mundo intelectual que buscaban puentes con el anteriormente denostado republicanismo de signo progresista.

En este trabajo nos interesa destacar no tanto la enseñanza profesional, a pesar de los esfuerzos que se desplegaron, así como en relación con la cultura general, sino más en relación con la formación de los militantes y los intentos de generar debate como laboratorio de ideas.

La Escuela Nueva desarrolló un vivo interés por el estudio de los problemas políticos y sociales de la realidad española a internacional, y buscó poder formar a los militantes y trabajadores en estas cuestiones. En este sentido, se desarrollaron cursos para analizar los retiros obreros, la cuestión de la creación del Ministerio de Trabajo, las haciendas locales, el problema militar, la cuestión de los cereales en las asambleas agrarias gallegas, los accidentes laborales, el salario obrero en España, la cuestión social en la escuela, el problema catalán, el empréstito municipal, el problema agrario. Conferencias concretas sobre estas problemáticas fueron las que se dedicaron al problema agrario, los “manicomios” españoles, la incautación de la Fábrica de Gas, el posibilismo y Castelar, la política española en 1917, las reformas militares, y el problema del pan en Madrid.

Tenemos que tener en cuenta, que fiel al espíritu de la Escuela de buscar especialistas en los temas propuestos muchos de estos cursos y conferencias no fueron impartidos solamente por socialistas. Bien es cierto que encontramos a Largo Caballero, Jaime Vera, García Cortés, Fabra i Ribas, o Manuel Cordero, pero también al vizconde de Eza, al general Marvá, a Unamuno, Buylla, Álvaro de Albornoz, Rovira i Virgili y al propio Cambó. Aquí veríamos en la práctica lo que nos ha contado los historiadores sobre las suspicacias de algunos sectores del Partido hacia la Escuela Nueva.

Otro ámbito donde la Escuela Nueva consiguió profundizar en la formación sería en el de las teorías e ideas socialistas. Jaime Vera llevó un curso de Historia de las doctrinas socialistas en el que intervinieron figuras muy relevantes: Fernando de los Ríos (orígenes del socialismo moderno), R. Jaén (Robert Owen), L. Palacios (Fourier), Buylla (Saint-Simon), Besteiro (Louis Blanc y su tiempo), Leopoldo Alas (Proudhon), Ortega y Gasset (Lassalle), F. Bernis (Marx), R. Urbano (el internacionalismo) y M. García Morente (Lassalle en acción). Otro curso, en esta línea, sería el dedicado al estudio del ideario socialista por A. Ovejero, con aportaciones de J.L. Martínez sobre el cooperativismo, de Núñez de Arenas (el alma de la Escuela Nueva) acerca de la evolución del movimiento obrero, de Pérez Serrano en relación con la legislación social y de Juan José Morato sobre la historia del socialismo español. Por fin, habría que resaltar las conferencias de Fernández de Velasco sobre el socialismo en el campo (también impartió otra sobre política municipal), de Antonio García Quejido sobre el Partido Socialista de España, del destacado socialista belga Vandervelde en relación con la huelga general en Bélgica, de Ovejero sobre la Comuna de París y otra sobre Marx, y, por fin, de Fabra i Ribas sobre la posición del PSOE acerca de los problemas del momento.

La gran guerra, como es bien sabido, suscitó un intenso debate en el seno del PSOE, entre el respeto escrupuloso al principio del internacionalismo y del pacifismo, y la triunfante postura oficial antibelicista pero favorable a la causa de la Entente. Pues bien, la Escuela Nueva no se mantuvo al margen y quiso organizar una velada en honor del pueblo belga, ya que, como bien sabemos, el país, siendo neutral, fue invadido por Alemania, con una intervención del escritor Mauricio Maeterlinck, pero el gobierno español prohibió los actos. En todo caso, fiel a su vocación pedagógica organizó un curso sobre el socialismo y la guerra con García Quejido, Gómez de Fabian, R. Urbano, Núñez de Arenas y Pablo Iglesias. También hubo conferencias sueltas sobre aspectos del socialismo, la guerra, la paz y el nacionalismo, de Fabra i Ribas, Álvarez del Vayo y C. Barcia.

La Escuela formó a varios militantes que fueron pensionados por la Junta de Ampliación de Estudios para sus viajes formativos. En este sentido, se impartieron cursos sobre instituciones sociales de Francia y Bélgica (L. Palacios), derecho municipal por P. de Azcárate y del idioma francés por A. Castro y Núñez de Arenas.

Por su parte, el Instituto Nacional de Previsión solicitó a la Escuela Nueva que designase algunos alumnos para ocupar puestos en sus oficinas. La Escuela seleccionó a algunos a través de un examen, y entraron en el Instituto.

Una iniciativa, de la que sabemos poco en relación con su alcance, tuvo que ver con la idea de un consultorio parlamentario. Deseando facilitar el trabajo de los diputados socialistas pertenecientes a la Escuela Nueva se creó para preparar y estudiar los proyectos y proposiciones de ley a través de dictámenes técnicos.

Por fin, la Escuela publicó algunos de los cursos y conferencias impartidos para multiplicar la difusión de lo enseñado.

Como principal fuente para este artículo hemos empleado la memoria que el secretario de la Escuela, José L. Martínez Ponce presentó para el Congreso del PSOE de 1918, y que podemos consultar en el número 3376 de El Socialista. Por su parte, es imprescindible la siguiente bibliografía: Tiana Ferrer, Alejandro: Maestros, misioneros y militantes. La educación de la clase obrera madrileña, 1898- 1917, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1992, pp. 410-416; Tuñón de Lara, Manuel: Medio siglo de cultura española (1885-1936), Madrid, Taurus, 1970, pp. 246-289. Nosotros, por nuestra parte, “Un proyecto Fabiano para el PSOE”, El Obrero, (agosto de 2020).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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