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Bismarck y la legislación social


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La represión intensa puesta en marcha por Bismarck contra los socialdemócratas alemanes no era muy efectiva por la fuerza de los mismos, como se puso de manifiesto a mediados de los años ochenta. Prueba de ello fue que hacia 1884 la socialdemocracia comenzó su despegue electoral. Esto provocaría que el canciller de hierro decidiera cambiar en parte su estrategia exclusiva de fuerza. Decidió emplear un método distinto para intentar restar fuerza al movimiento obrero socialdemócrata a través de la aprobación de una legislación social para intentar hacer ver a los trabajadores que se podían alcanzar algunos objetivos sin recurrir a la lucha obrera.

El cambio de política le ocasionó algunas dificultades a Bismarck porque los empresarios no entendieron lo que pretendía el canciller porque, sobre todo, tenían que financiar parte de esta política. Algunos de los propios consejeros de Bismarck llegaron a oponerse. ¿Era socialista?

En todo caso, consiguió sacar en el Reichstag tres leyes fundamentales. La primera fue en 1883. Ponía en marcha el seguro de enfermedad, que debía financiarse con las aportaciones de obreros y empresarios. En el año 1884 se aprobó el seguro de accidentes, que debía soportar la patronal y, por fin, en 1889 el seguro de vejez, estableciendo por vez primera en Europa la edad de jubilación a los sesenta años. Este seguro de vejez debía ser sostenido por los obreros, los patronos y de forma más modesta por el Estado, convirtiéndose con el tiempo en uno de los modelos a seguir en este tipo de seguro social.

Es evidente que esta legislación social no tenía igual en la Europa del momento, y algunos han señalado a Bismarck como una especie de socialista de Estado, como hemos señalado, pero esto no es así. El canciller nunca pretendió emplear el Estado para apoyar a los trabajadores en sus conflictos con la patronal, ni en relación con la conquista de mejoras laborales, ni salariales. Bismarck siguió reprimiendo las huelgas con su acostumbrada firmeza.

La legislación social pretendía, como hemos apuntado, intentar demostrar al cada vez más numeroso proletariado alemán que su canciller se preocupaba por ellos y que no era adecuado el método que seguían los socialdemócratas. Pero no sirvió para impedir el paulatino y cada vez más rápido progreso que éstos fueron desarrollando en los años finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial.

Pero, también conviene señalar que estas leyes sociales no dejaron de generar debate entre los socialdemócratas. En primer lugar, el diputado socialdemócrata Karl Grillenberger expresó que el progreso social nunca podría venir de los sectores reaccionarios, sino de un Estado plenamente democrático y de signo socialista. El propio Bernstein, independientemente de ser el adalid del revisionismo, escribió en el Sozial-Demokrat que era imposible esperar de un Estado de clase la solución de los problemas sociales.

Pero en el seno de la socialdemocracia alemana seguían existiendo seguidores de Lassalle que, como bien sabemos, se acercó en cierta medida a la figura de Bismarck veinte años antes, y que consideraron que no había que ser beligerantes contra la nueva legislación social. En ese momento resurgió la idea de un socialismo de Estado con ciertas publicaciones que reaparecieron, provocando que se fortaleciese una tendencia entre varios diputados socialdemócratas a colaborar en cierta desde una estrategia oportunista. Pero la firme mano de Bebel terminó con esta cuestión.

Cuando Bismarck comprobó que no había conseguido su objetivo poniendo en marcha la legislación social, retomó su estrategia represiva.

No deja de ser curioso, por lo tanto, el contexto en el que se fraguó la primera legislación social de entidad en Europa.

Algunos datos de este artículo han sido consultados en la imprescindible obra que dirigió Jacques Droz sobre la Historia del Socialismo, en el capítulo que el mismo escribió sobre la socialdemocracia alemana entre 1875 y 1914, obra traducida por Destinolibro en 1979.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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