Sobre la quiebra del derecho de asilo suizo y los socialistas españoles (1933)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Socialista trató en distintos números sobre el movimiento de protesta que se originó en el cantón suizo de Tesino contra la resolución del Gobierno suizo negando al refugiado antifascista italiano Pacciardi la renovación de su asilo en Suiza en 1933.
Rodolfo Pacciardi (1899-1991) fue un político italiano. En 1917 se alistó para la Gran Guerra, siendo partidario de participar y al terminar la misma se afilió al Partido Republicano Italiano. Fue perseguido por los fascistas y tuvo que huir para escapar de una condena a Suiza y luego a Francia. En el exilio, en 1933 fue nombrado secretario del PRI. Al estallar la Guerra Civil vino a España para instruir al batallón Garibaldi. Al terminar la Segunda Guerra Mundial volvió a la vida política activa con el PRI, entrando en distintos gobiernos, especialmente en Defensa cuando Italia ingresó en la OTAN. Después tuvo problemas a principios de los sesenta en su formación al oponerse al giro hacia la izquierda que quiso imprimir a la formación Ugo La Malfa. Pacciardi formó un nuevo partido más hacia la derecha que luchaba para transformar la República italiana en un régimen presidencialista. El problema fue que la formación se escoró tanto a la derecha que atrajo a los jóvenes fascistas algo que asustó a Pacciardi que lo disolvió para regresar en 1979 al PRI.
Pues bien, los socialistas insistieron en la cuestión del asilo en un editorial del número 7512 de El Socialista (número del 4 de marzo de 1933) porque se consideraba que era un síntoma de que ese derecho iba a desaparecer.
La tesis sobre la quiebra del tradicional derecho de asilo en Suiza se basaba en que eso se debía a influencias exteriores y que era evidente en el caso del político italiano por ser adversario del régimen fascista de su país. Al parecer, el propio Pacciardi había desenmascarado no hacía mucho a varios espías y agentes provocadores fascistas que le habían involucrado en un complot terrorista. Eso permitió que el Gobierno suizo efectuara muchas detenciones de personajes que actuaban a las órdenes de la policía política fascista. En todo caso, a los pocos días fueron puestos en libertad, aunque, eso sí, se les expulsó del país.
En contraposición, Roma pidió al Gobierno suizo la expulsión de Pacciardi. Pero el Consejo Nacional del Tesino se alzó contra la pretensión italiana porque consideraba que era una ofensa contra la independencia de Suiza. El Consejo publicó hasta una nota, firmada por liberales, conservadores y socialistas, en la que no se podía justificar la expulsión por la actuación de Pacciardi, sino que, al contrario, habría prestado un gran servicio al país donde vivía desde hacía muchos años.
Pero el Gobierno suizo se mantuvo firme en negar el permiso de residencia y hasta remitió una nota oficiosa a la prensa para justificar su decisión con argumentos muy peregrinos, precisamente sobre la actuación del refugiado en relación con los espías italianos. La mayor parte de la prensa suiza protestó. También se organizaron manifestaciones donde se reivindicó el tradicional derecho de asilo suizo, que habría cedido ante la influencia del fascismo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.