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Breve historia del Partido Laborista


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

El Partido laborista tiene su origen en el Comité de Representación Laborista constituido en el año 1900 en el Memorial Hall de Farringdon Street de Londres. Era una federación de grupos y organizaciones socialistas como el Partido Laborista Independiente, la Sociedad Fabiana y los sindicatos. En sus inicios contó con dos representantes parlamentarios. La situación cambió en el año 1906 cuando, gracias a un pacto electoral con el Partido Liberal, el laborismo obtuvo 30 escaños, pasando a denominarse Partido Laborista. El primer presidente del Partido fue Keir Hardie. Después estuvo al frente del mismo Arthur Henderson (1908-1910) y luego George Barnes hasta 1911.

El año 1910 fue muy importante para el laborismo porque obtuvo el mayor respaldo electoral hasta entonces, ya que obtuvo el 7'5% de los votos. En cambio, en 1914 estalló una crisis en el seno del laborismo porque el partido se escindió en dos a raíz de la postura a tomar en relación con el estallido de la Gran Guerra. MacDonald, el líder desde 1911, presentó su dimisión por su postura contraria a la guerra, frente a otros laboristas destacados, con Henderson, que sí se mostraron favorables a la participación en la guerra. Henderson volvió a presidir la formación entre 1914 y 1917.

A pesar del conflicto interno del laborismo a cuenta de la guerra sus expectativas electorales fueron buenas. En las elecciones el año 1918 se obtuvieron sesenta y tres escaños. Es el momento de la decadencia del Partido Liberal, ya que el Partido Laborista se convierte en el principal partido de la oposición. Es el momento de las presidencias de William Adamson, Clynes y, de nuevo, de MacDonald. En el éxito electoral del laborismo en el período de entreguerras estaría la incorporación de la clase obrera al sistema electoral gracias a la Ley de Representación Popular de 1918. También, hay que destacar en este período clave de la historia del laborismo británico por la definición de una clara política a seguir. Aunque dedicaremos un artículo monográfico a su figura, por su importancia, tenemos que citar a Sidney James Webb, ya que, redactó el programa laborista sobre política interior en 1918. Este programa tenía como objetivos el establecimiento de un salario mínimo, el control democrático del sector industrial y la reforma del sistema financiero.

Hacia 1920 el partido contaba ya con unos cuatro millones de militantes, habida cuenta de la afiliación sindical. El gran momento para el Partido llegó en 1924 cuando MacDonald es llamado a formar gobierno. Posteriormente, también sería premier entre 1929 y 1931. Pero estos dos episodios de responsabilidad política de los laboristas fueron complejos por carecer de una mayoría parlamentaria suficiente para llevar a cabo las reformas que deseaban poner en marcha en el Reino Unido. La crisis financiera de 1931 provocó una crisis en la propia formación. MacDonald y otros destacados líderes desafiaron al partido y formaron un gobierno nacional con el respaldo de liberales y conservadores.

En las elecciones de 1931 el partido perdió parte de su apoyo electoral. Con la presidencia de Georges Lansbury (1932-1935) la formación dio un giro a la izquierda pero esta defensa de posturas socialistas no impidió que se optara por colaborar con Churchill en un gobierno de coalición a partir de 1940, habida cuenta de la guerra. Es el momento de Attlee como presidente del Partido, uno de los que más tiempo ha ocupado esta responsabilidad, ya que accedió en 1935 y estuvo al frente hasta 1955. Attlee, Bevin y Morrison serán figuras clave en la toma de decisiones en el gobierno en la guerra.

Durante este convulso período el laborismo se estaba configurando como una clara alternativa a los conservadores. En otro artículo de este blog, donde estudiamos la historia del estado del bienestar, aludimos al Informe Beveridge. Este programa será el que adoptará el laborismo para ganar las elecciones inmediatamente después del fin de la guerra para asombro del mundo, ya que Churchill fue derrotado en 1945 de forma contundente. Los británicos comprendieron que Churchill era un hombre excepcional para la época de guerra por su capacidad de liderazgo pero la reconstrucción debían hacerla los laboristas. El nuevo gobierno puso en marcha un programa político muy ambicioso: nacionalizaciones y reformas sociales profundas. La gran aportación laborista a la sociedad británica fue la creación del Sistema Nacional de Salud. Agotado el programa de reformas el Partido Laborista perdió las elecciones de 1951 frente a los conservadores. La dirección del Partido bajo la dirección de Hugh Gaitskell (1955-1963) intentó modificar la cláusula IV de sus Estatutos, referente a las nacionalizaciones pero no lo consiguió.

Otra de las grandes épocas del laborismo en el poder fue con la llegada de Harold Wilson en los años sesenta. Llegó al poder en 1964 y emprendió una ambiciosa política de reformas políticas, sociales y educativas. La crisis económica de 1970 volvió a alejar del poder al laborismo pero cuatro años después regresó Wilson, sucedido por Callagham. El gobierno de este último estuvo marcado por la gravísima crisis económica internacional. Callagham optó por cambiar la tradicional política keynesiana del laborismo pero no pudo contener la inflación. Las huelgas de 1978 y 1979, conocida época como la del "descontento", así como el fracaso de los referéndums sobre la autonomía de Escocia y Gales provocó el desaliento en las filas del laborismo. En las elecciones de 1979 fue severamente derrotado por el Partido Conservador con Margaret Thatcher.

Después de la severa derrota electoral de 1979 el sector más a la izquierda del Partido se hizo con el poder en el mismo. La figura clave del momento era M. Foot. Se estableció un nuevo programa: salida de la CEE, aumento de las nacionalizaciones y desarme nuclear unilateral. El sector más moderado del Partido se salió del mismo para formar en el año 1981 el Partido Socialdemócrata. Dicha formación no tuvo gran repercusión electoral pero sí generó consecuencias negativas electorales al laborismo durante los años ochenta dado el sistema electoral británico.

Tras la severísima derrota electoral de 1983 Foot fue sustituido por Neil Kinnock, que dirigió el Partido hasta el año 1992. El Partido giró hacia el centro. Aún así se volvió a perder en 1987 y 1992. Los laboristas emprendieron una reestructuración del partido con un nuevo líder, John Smith, aunque sólo estuvo al frente del mismo dos años. Llegaba la época de Tony Blair, pero eso ya escapa los límites de nuestro acercamiento a la historia del Partido Laborista británico.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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