Layetanos. I
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Los layetanos o también conocidos como los layescos, fueron el pueblo íbero que habitó lo que hoy es la provincia de Barcelona, entre los ríos Llobregat y Tordera. Sus principales asentamientos fueron Ailuron o Lauro, es decir, la actual ciudad de Mataró, Burriac, Baitulon o Baetolu, o Badalona a orillas del río Vaetulo, hoy Besós, Barcino, o Barcelona, Egara o Tarrassa y Blanda o Blanes, cerca del río Larnum, hoy conocido como Tordera.
Barcinon debió ser fundada hacia el siglo VI antes de nuestra era, aunque después podría haber sido refundada como Barkeno, pero se sabe que hubo una ciudad antes cercana a Montjuïc.
En la época preibérica en el Baix Llobregat, las planas del Vallès y las del Penedès se desarrollaron poblados aislados o pequeñas agrupaciones de cabañas con silos asociados. Estos núcleos distaban como un kilómetro aproximadamente entre ellos, y eso hace suponer que explotaban un territorio pequeño. Poco a poco se formarían asentamientos más grandes, hasta en cuatro niveles según los arqueólogos, y del ámbito local se pasaría a un regional, y hacia el siglo VI antes de nuestra era, en lo que se conoce como el ibérico antiguo, ya aparecerían los grandes asentamientos, con fortificaciones incluidas. El oppidum de Burriac llegó a tener diez hectáreas de superficie, con fortificaciones monumentales, grandes casas y hasta edificios de culto. Así pues, los layetanos terminaron por desarrollar un modelo de asentamiento jerarquizado, es decir, que había granjas y silos, luego núcleos de población con superficies mayores, entre 0’5 y 1’5 hectáreas, que podían ser como puntos de comunicación o asentamientos con funciones económicas o residencias de algún jefe para el control de un determinado territorio. En el siguiente estadio estarían núcleos de mayor complejidad y fortificados. Después se encontrarían las que podríamos considerar como ciudades.
Al parecer, los distintos asentamientos formaban una especie de red o jerarquía, es decir, que no eran plenamente autosuficientes. Habría como dos caminos principales que atravesarían paralelamente el mar, y caminos transversales que van desde los poblados layetanos hasta la costa. Casi todos esos poblados se situarían en estos dos caminos principales, y cada poblado tendría su propio camino transversal hacia el mar. Este tipo de organización parece que puede indicarnos que, sin crear un estado, los layetanos terminaron por conformar una especie de estructura similar
Un aspecto importante de los layetanos, como de los íberos, en general, es de las necrópolis, Se situaban fuera de los lugares de hábitat, pero no muy lejos, en terrenos relativamente planos y cerca de caudales de agua, seguramente porque era necesaria en el simbolismo de la muerte. En las tumbas de los layetanos había joyas, lanzas, escudos y vestimentas diversas, pero no había falcatas, es decir, espadas de filo curvado, y que fueron las armas fundamentales de los íberos. La necrópolis más importante de los layetanos fue la del Turó dels Dos Pins, con hasta noventa y cuatro tumbas.
En la Cova de les Encantades, cerca de Burriac, existe un destacado santuario, por debajo de la cima del Montcabrer. Contiene restos desde el silgo IV al I antes de nuestra era. En este caso, no hay un caudal de agua cerca pero no se puede descartar que hubiera una fuente natural. Contiene mucha vajilla común, indígena pero también importada, aunque no está muy clara su finalidad. Hay vasitos, miniaturas, terracotas y vasos votivos, así como pebeteros o incensarios con forma de cabeza, posiblemente de Deméter o Tanit, lo que podría suponer que habría algún tipo de culto a la fertilidad del campo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- Berthe Fouchère y el control obrero (1929)
- Reflexiones sobre el control obrero en los años veinte
- Joaquín Mencos sobre la labor educativa del control obrero o las diferencias entre socialistas y comunistas
- La participación obrera en el gobierno de las empresas en el fabianismo según Paul Ramadier (1952)
- Eusebi Carbó i Carbó