Ermessenda de Carcasona
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El hijo de Borrell II fue el conde Ramón Borrell, y se puede afirmar que ya gobernó como un soberano independiente, otorgando privilegios, acuñando moneda, una atribución y símbolo del poder regio en todas las épocas, y haciéndolo con su efigie y su nombre, Raimundus. En todo caso, habría que esperar a la independencia de derecho que no llegaría hasta 1258 cuando la consiguió el rey Jaime I en el Tratado de Corbeil, firmado con el rey Luis IX de Francia.
En el año 1010 organizó una expedición a Córdoba con su hermano Ermengol I de Urgell, Bernart de Besalú y el caudillo Wadih. Derrotaron a Sulaimán cerca de Córdoba, y la consecuencia más importante de esta victoria fue que los musulmanes ya no supondrían un peligro para el Condado de Barcelona.
Además, Ramón Borrell realizó en 1015 y 1017 expediciones al Ebro y el Segre. Debemos recordar que el Califato se estaba descomponiendo y muy pronto desaparecería para ser sustituido por los denominados reinos de Taifas. La división benefició a los reinos cristianos en su avance hacia el sur.
Su hijo, Berenguer Ramón I, en cambio fue un conde que los cronistas han considerado como débil. Se le apodó el Corbat, es decir, el Curvo. Era un niño cuando murió su padre en el 1017, por lo que su madre Ermesenda hasta el año 1023. En todo caso, cuando alcanzó la mayoría de edad su madre siguió asociada al gobierno. Berenguer Ramón I fue un conde muy interesado en la paz, por lo que la interpretación sobre su debilidad puede ser matizada a menos que esa fama derive de considerar que los reyes pacíficos son sinónimo de débiles. Sometió de forma pacífica al conde Ermengol I de Urgel, restableció la concordia con el conde Hugo I de Ampurias y mantuvo buenas relaciones con Guillem I de Besalú y Guifré II de Cerdaña. Llegó a viajar a Roma en el año 1032. Sus relaciones con Aragón y Navarra fueron también fructíferas. Otro rasgo importante de su reinado, ahondando más en el cuestionamiento sobre su supuesta debilidad, fue que en 1025 promulgó un decreto que liberaba a los propietarios de tierras de cualquier vinculación jurisdiccional que no fuera la del Condado y los liberó de los impuestos.
Al considerar que era débil o indeciso, los cronistas se referían, principalmente, al hecho de que sus deseos de paz, especialmente con el Islam generaron un malestar entre la nobleza catalana, deseosa de enfrentarse a los musulmanes para seguir consiguiendo riquezas y glorias. Por eso, hubo nobles que actuaron al margen del poder del conde.
En compensación, su madre, Ermessenda, está considerada una mujer enérgica y que intentó imponer su autoridad a los nobles, aunque fue difícil hacelo. Pero, ¿quién fue Ermessenda de Carcasona?
Estaríamos hablando de la primera princesa fundamental de la Historia de Cataluña. Nació en el 972 en Girona y murió en Sant Quirze de Besora, hoy en la provincia de Barcelona, en la comarca de Osona. Gobernó bajo la fórmula del condominio los Condados de Barcelona, Girona y Osona, fue tutora de su hijo Berenguer Ramón I, pero también de su nieto Ramón Berenguer I. Su padre fue Roger I de Cominges, conde de Carcasona y de Adelaida de Gévaudan. En el año 992 se casó con Ramón Borrell. En septiembre de ese mismo, Ramón Borrell sucedió a su padre.
Ya siendo esposa de Ramón Borrell participó en los asuntos de gobierno, administrando justicia en presencia de los vasallos, tanto conjuntamente con su esposo como en sus ausencias. También le acompañó en las expediciones militares y en la guerra. Su esposo fue muy generoso con una compañera tan capaz, ya que le entregó distintos castillos y plazas fuertes en los Condados de Barcelona, Osona y Manresa. Eso le proporcionó una base económica singular y un gran poder político. Ermessenda solía firmar en los documentos expedidos por orden de su esposo y su firma aparecía al lado de la suya.
Cuando murió su esposo se encargó de gobernar. Al alcanzar su hijo la mayoría de edad siguió gobernando, aunque de forma conjunta con él. Al pasar el tiempo surgieron desavenencias entre ellos.
Las regencias de Ermessenda fueron complicadas porque en Cataluña se estaba viviendo un claro proceso de feudalización con claros enfrentamientos protagonizados por la nobleza. Por su parte, Ermesenda se preocupó mucho por las cuestiones eclesiásticas. Puso en marcha nuevas fundaciones, como el capítulo de la Catedral de Girona, el monasterio de monjas de San Daniel también en Girona, y el de monjes de San Felíu de Guixols.
Por un acuerdo del 4 de julio de 1056 Ermesenda pudo llegar a una especie de entendimiento con su nieto, con el que también tuvo dificultades. Cedió a Ramón Berenguer y a Almodis, su esposa, todos sus derechos al Condado de Barcelona y varios castillos, a cambio de mil onzas de oro. Prestó juramento de fidelidad a sus nietos y se comprometió a conseguir del papa Víctor II que les levantara las excomuniones que les había impuesto por su iniciativa. El enfrentamiento entre la abuela y el nieto fue atizado por Mir Girabert, aunque el abad Oliba en 1043 consiguió que se reconciliasen, aunque duraría poco este primer entendimiento. El casamiento del nieto con Almodis de la Marca en 1052 y la fuerte personalidad de ésta hicieron que resurgieran los problemas, superados, por fin, por el acuerdo que hemos referido.
Ermessenda empleó las onzas de oro para sufragar el tabernáculo de la catedral de Girona, y prometió peregrinar a Roma, aunque no se tiene noticia fidedigna de que lo hiciera, aunque seguramente no tuvo lugar el viaje por su avanzada edad. Ermessenda vivió mucho más de lo que era común en su época. Falleció el primero de marzo de 1057. Sería enterrada en la catedral de Girona.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.