La izquierda y la masonería
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Aunque tradicionalmente se ha considerado que los enemigos de la masonería han sido la Iglesia católica, las corrientes integristas y la extrema derecha, la relación de la izquierda de signo obrero con la orden no ha sido fácil históricamente, aunque hoy ya no existen esos recelos. En principio, encontramos algunas similitudes simbólicas entre la masonería y el asociacionismo obrero, en la propia simbología de la Primera Internacional, y muchos de los primeros sindicalistas, especialmente, del ámbito anarquista fueron masones. La idea de la fraternidad del marxismo no casaba bien con la masónica porque aquella se refería a la que existía en el seno de la clase y parecía impensable que unos trabajadores se sentasen en una tenida con burgueses y hasta con nobles. Además, aunque se valoraba que la masonería habría hecho una gran labor en el pasado, luchar exclusivamente por el librepensamiento sería perder el tiempo, en línea con la postura oficial sobre el anticlericalismo socialista. Además, los socialistas pensaban que se cambiaba el culto a Dios por el deísmo. La única religión contra la que debían luchar los trabajadores era la del «dios-capital».
Pero el socialismo democrático terminó por no ocuparse mucho de estas cuestiones, por lo que destacados socialistas europeos, incluidos españoles, fueron masones. En todo caso, habría que citar el caso italiano porque el PSI fue muy estricto en que no hubiera masones en su seno, cuestión que luego influiría en los primeros comunistas italianos en relación con la Internacional Comunista. También se trataría esta cuestión en el seno del PSOE, por influencia comunista en los años treinta, pero, insistimos, no fue una cuestión importante.
Como estamos ya intuyendo, el comunismo sí fue contrario a la doble pertenencia, como se afirmó desde la Tercera Internacional. La cuestión masónica en el seno del comunismo no solo partía del hecho de la incompatibilidad con sus principios, como se había visto en el caso del socialismo, sino también se instrumentalizó en el empeño bolchevique de solucionar desde su perspectiva las divisiones internas en el seno de los partidos comunistas, como ocurrió en Francia. Trotsky tuvo un evidente protagonismo en combatir la masonería, especialmente con su publicación Comunismo y masonería de noviembre de 1922. Para el líder bolchevique la Liga de los Derechos Humanos y la masonería eran instrumentos de la burguesía que desviaban la conciencia de los representantes del proletariado.
Por fin, destacados libertarios fueron masones. Muchos de estos personajes tenían muchos puntos en común con la orden, como todo lo relacionado con el librepensamiento y la fraternidad universal, además de que, como no pertenecían a organizaciones de ningún tipo, por lo tanto, no podían generarse posibles incompatibilidades, como podría ocurrir con el socialismo o el comunismo, mucho más estructurados.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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