EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ En 20 minutos

Baruch Spinoza. Fusión de las tres congregaciones. I


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Los años 1630, fueron también difíciles para la comunidad judía-portuguesa de Ámsterdam, en tanto tal. Esos años marcaron un periodo de división, pero también de unión. La crisis más significativa pudo ser, en el seno de los judíos, la que se desarrolló alrededor de lo que no era, en su origen, sino un debate teológico entre dos rabinos eminentes, de las dos congregaciones Beth Jacob y Neve Shalom.

Sin embargo, la complejidad de los problemas en juego, no podía resumirse en una simple diferencia sobre una cuestión técnica del dogma, pues afectaba igualmente, a ciertas preocupaciones profundas y presentes, de los miembros de la “kehilla” (sinagoga) portuguesa. Es muy posible que dicha fractura, haya conducido al abandono de Ámsterdam, de uno de los rabinos. Pero todo ello contribuyó también, al final, a la decisión de fusionar las tres congregaciones en 1639.

Hacia el 1636, el rabino Isaac Aboab da Fonseca, de la congregación Beth Israel, compuso un tratado llamado “Nichmat Haïm” “(El soplo de la vida). Este documento, estuvo en el mismo centro de la disputa, e ilustraba su desacuerdo, tanto con las opiniones de Saul Levy Mortera, como con las de los rabinos de Venecia. El rabino Aboab, había nacido como “nuevo cristiano” en Portugal, en 1605. Después de una breve estancia en Francia, su familia se instaló en Ámsterdam, probablemente donde volvieron al judaísmo, en 1612. Allí estudió con el rabino Isaac Uziel, el rabino conservador de Neve Shalom. Parece que Aboab haya sido un estudiante precoz pues, en 1626, a la edad de 21 años solamente, era ya un “hakham” (sabio o doctor en la Ley Judía) en Beth Israel. Aboab tenía una tendencia más marcada, que entre los otros rabinos, por el misticismo y, un interés profundo por la “Kabalá”. En este aspecto, era todo lo contrario, de su adversario en la disputa, el rabino Mortera de la Beth Jacob, que era partidario de una aproximación racionalista y filosófica, a la religión. Además, a diferencia de Aboab, Mortera era un judía asquenazí y, no había conocido nunca, la experiencia de los “marranos”. Bien que vivió toda su vida, en medio de los antiguos judíos conversos de Ámsterdam y, que se dirigía a ellos, en sus plegarias, en un portugués perfecto, es fácil imaginar su falta de empatía, por los sufrimientos que a los miembros de su congregación (o sus antepasados) habían endurecido y, puede que también, le produjera exasperación, su aproximación laxista y no ortodoxa, de ciertas creencias y prácticas judías.

Una cuestión importante para los judíos de Ámsterdam, era el estatus teológico y escatológico, de sus hermanos que se habían quedado en España y Portugal y, que bien de ascendencia judía, llevaban existencias cristianas y no judías ¿Eran aún, desde un punto de vista técnico, judíos? Y si este era el caso ¿qué significaba su apostasía prolongada, para el destino de sus almas, tras la muerte? La “Michna” (‘estudio, repetición’, es la primera gran colección escrita, de las tradiciones orales judías conocidas, como la Torá oral) declara: “Todos los israelitas tienen un sitio en el mundo futuro (“Olam ha-ba”)”. Deriva de esto, que toda persona que pertenece a la nación judía, sea cual sea la gravedad de sus faltas y, cualquiera que sea la duración de las mismas, tiene prometido un sitio, última recompensa, en el mundo futuro ¿Significa eso, que un judío no recibirá jamás castigo eterno por sus pecados? Mortera pensaba lo contrario. Según él, por “israelita” debe entenderse “persona justa”. Y cualquiera que se haya apartado de las leyes de la Torah y, hubiese negado abiertamente los principios de la fe, ya no era un “justo” y, sería castigado eternamente por sus transgresiones.

Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..