El Nilo Azul. James Bruce. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
De momento, sin embargo, James Bruce había visto frustrado, su intento de alcanzar el que era su objetivo: el nacimiento del Pequeño Abbai y, regresa con las tropas a las intrigas de Gondar y, a las mutilaciones y asesinatos de prisioneros, a que una vez allí se entregan los soldados.
Pasa una temporada enferma con fiebre (sin duda malaria) y, hasta octubre de 1770, no estará en condiciones, de ponerse de nuevo en camino. Por entonces viajaba con su pequeña tropa, integrada por Balugani, un griego llamado Estrates y los porteadores. Al presente en el país reinaba la paz. Bruce había llegado a congeniar a tal punto, con el rey y Ras Michael, que es nombrado gobernador de Ghis, territorio que circunda las fuentes del Pequeño Abbai. Era un cargo poco más que nominal, pues Bruce no tenía los medios ni la intención, de residir allí, pero le proporcionaba una especie de pasaporte, para su viaje. La pequeña tropa bordea la orilla occidental del lago Tana y, luego remonta el Pequeño Abbai, hasta la montaña de Ghish, a unos cien km al sur de lago.
A última hora de la tarde, a los 2.900 m de altitud, al llegar a una rústica iglesia, el guía, señalando al frente, apunta a un pequeño pantano, con un altozano emergiendo en el centro: esa, afirmaba, es la fuente del Nilo. “Quitándome los zapatos”, explica Bruce, “corrí montaña abajo, hacia la islita de césped verde, distante unas 200 yardas, que tenía la forma de un altar, y permanecí de pie en éxtasis”. Que se viera, no existía ninguna verdadera corriente – las aguas simplemente parecían filtrarse por la ciénaga, desde varias fuentes hacia un punto de su margen descendente, donde se combinaban en un diminuto torrente – pero en el manantial había agua cristalina, fresca y, para Bruce, en ese momento, bendita.
Pero acto seguido, casi sin demora, nos explica Bruce, vino la reacción. Durante un año largo de tremendas dificultades y peligros, había luchado por alcanzar esta meta y, de improviso, habiendo ganado la batalla y, logrado lo que tan a menudo parecía imposible, el impulso y la inspiración del viaje, se esfumaban. Ahora tenía delante, el largo camino de la vuelta a casa. si Bruce buscaba las fuentes del Nilo, estaba, según algunos, equivocado, pues la verdadera fuente, se hallaba en el lago Victoria, a 1.500 km de distancia. (Lo cual no deja de ser discutible, pues el caudal del Nilo Azul alcanza su volumen máximo, en la temporada de lluvias de junio a septiembre, cuando suministra el 80 a 86% del agua del Nilo propiamente dicho). Estaba incluso, en la parte equivocada del río equivocado, pues como señalaba el cónsul e ingeniero Cheesman, desde el punto de vista técnico: el desagüe del lago Tana, próximo a Bahar Dar, ha de ser considerado, como la fuente del Nilo Azul.
Pues eso.
(Continuará).
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.